El Cóndor y la Margarita

Los cuentos, mitos, leyendas, fábulas, adivinanzas, versos en toda cultura -y más aún en las ágrafas- constituyen un efectivo instrumento comunicados y educativo, canalizan en gran medida el sentido de únidad de los grupos, permiten la explicación de los fenómenos sociales y naturales al interior de cada sociedad, de las cuales expresan sus aspiraciones, valores y objetivos. Además constituyen la revelación más clara de la expresión literaria popular. Por ello, esta sección dedicada al Arte Popular considera de vital importancia publicar -sin afán de folklorizarlas, reactivarlas, rescatarlas y, peor aún, momificarlas o disecarlas - algo de este rico material que irá apareciendo en esta revista, cada que sea posible y sin padrinos.

A la Margarita no le gustaba ningún hombre. Iba por una y otra parte y no le queda ninguno. Como era pastora, dizque un día fue con las ovejas y una perrita que se llamaba azucena. Estando pastando se presenta un hombre pues-to un poncho negro y una bufanda blanca envuelta en el pescuezo y le dice:

- Oye, Margarita, vamos jugando; vos me cargas prime-ro y después te cargo yo.
- Ya pues- le dice la Margarita.
El Hombre dizque le carga, le suelta y le dice:

- Bueno, ahora vos cárgame a mí- y la Margarita salta cargando al hombre.
Después el hombre dizque le pide:

- Bueno, ahora vuelta te voy a cargar, abrázame bien para picar saltando- (porque el cóndor dizque había sido); brinca y de una sola sale al vuelo volando y se lleva a la Margarita a una cueva como quilla.

La perri-ta vio por dónde le llevó y queda ladrando y va siguiera do hasta la cueva. Ahí, en una peña, cogió la lana que sabía hilar la Margarita y llegando a la casa le pregun-tan los papás:

- ¿ Y dónde quedó la Margarita ?- y la perrita dizque vía para cuál. lado le ha llevado.
- Vamos a ver dónde quedaría la Margarita - y se han ido ellos siguiendo a la perrita.
Ya llegando a la peña oyen lo que grita y el papá dizque dice:

- Bueno, vamos a regresar; vamos a sacar cabos y sogas para sacarte tonces vuelve y va a pedir a todos los vecinos esos cabos y entre toditos se fueron. Ya ahí, ti-rando las sogas, gritan:

- Amárrate bien a la cintura.
Le jalaron y le llevaron a la casa. Tonces los papás le cuidaban ya bien a la guambra, diciendo que el cóndor ha de venir a buscar.

Habían tenido una fiesta en el barrio y no querían lle-varle, es que dicen:
- Aquí en este tinaco dejaremos escondida tapando con un tiesto.
Y todo esto había visto un jambato (1) (que antes habían sido humanos (2)) que andaba tocando por ahí un tambor. Ya dizque se fueron todos y viendo que no hay nadie entra el cóndor a la casa. Viendo al jambato es que le dice:
- ¿Dónde está la Margarita?
- Por ahí se fue.
El cóndor, después de buscar, reclama:

- No hay nada ¿por dónde se fue ...?
- No, de gana digo, por allá se fue.
El jambato le burla-ba al cóndor. Bueno, al último dizque dice:

- ¿A dónde se fue?- y dando un patazo le bota quebrando una pata al jambato:
- Ahí está, en la tinca- y de un patazo rompe la tinaca y encontrando a la Margarita, le dice al jambato:

- Ahora por haberme mentido, toma!- y de otro patazo le hace botar el tambor, y desde ahí dizque andan en cuatro patas los jambatos.

Vuelta va llevando el cóndor a la Margarita y ahora le tenía bien cuidada y como la guambra tenía hambre, él le traía algunas carnes de perros muertos y como ella no quería comer le daba patazos y de cada patazo que le daba ya dizque le estaba criando las plumas.

Tonces el papá y la mamá dispusieron para hacer ca-sar con el cóndor. Pusieron de acuerdo con la familia; van a hablar con él, diciendo:

- Bueno, ya que quieres a mija, entonces para que cases con ella, pero has de ir llevando botellita para pedir mano como racional.

Se pusieron de acuerdo y así hicieron. Entre todas las familias quedaron en hacer chumar al cóndor; tonces ya hicieron casar y cogiendo harta chamiza, hacen una como qui-lla y le dicen:

- Aquí has de sentar; a vos como te gusta, así, así hemos hecho.
Ya sentado al lado de la Margarita, entre todos hacen chumar dando harta chicha y harto trago. Cuando el cóndor estaba bien chumado, despacito es que bajan a la Margarita, tonces queman la chamiza y ahí ya quemando el cóndor , dizque despierta reventando y gritando:

- ¡Eso sí, pulga me he de hacer, garrapata me he de hacer, liendra me he de hacer, piojo me he de hacer-! - y de cada ceniza que iba volando, iban saliendo piojos, pulgas, liendras, garrapatas.

Tonces desde ahí esque hay todito esto.

(1) JAMBATO: sapo negro de la región
(2) HUMANOS: "oficiales" encargados de tocar el bombo y el pingullo.
Narró: Luz Odila Vami, de Cuicuno, parroquia Guaytacama, provincia del Cotopaxi Variantes de este cuento pueden encontrarse en . "El hombre del Chimborazo y su mundo interior" pp. 400-408. Federico Aguiló, editado por CREA, 1978.

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