Sabiendo
que me peino torpe,
que politicé los sueños
y clandestinicé amarguras,
para que el enemigo se crea nomás.
Sabiendo
que hace cinco años de mi divorcio natal,
de madurar postrimerías,
de sembrar siemprevivas
que parecen siempremuertas en la maceta.
De inaugurar recuerdos
como puertos,
como los oscuros buses de Pito.
Esa fugacidad maloliente,
puro pueblo, pasacalle y corazón.
Sabiendo
que me enamoro bajo cálidas lluvias,
que con el fracaso se vuelven de mierda persistente;
que una noche en cuarto de pensión es una noche
en la soledad del mundo.
Esa broma amarga de opresores.
Sabiendo
que mi odio se sustenta en la pobreza,
la que dispone de mis cosas y de mi muerte,
de mis medias y de las manos que las cosen.
Esas dulzuras que sublevan las miserias.
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