Niebla

Negras humaredas emergen
desde el fondo de algún sueño

inconfesable,

y una hojarasca de perros
se duerme
a la intemperie de los puertos.

Hierro y aceite tiene el mar en la frente.
Nocturno vibra el ulular de una sirena
y un hombre se arroja, lentamente, bajo

el muelle.

Blancos perros se extienden, delgados,

leves,

y se enrollan mutuamente y se duermen.
Mar adentro surgen naves
naves sordas con bueyes
rumiando el mismo mísero aceite
que agrava sus frentes
perpetuando
la soledad de los perros en el mundo.