Poema Ganador del Premio "Universidad Central del Ecuador"
1991. QUITO
¿Quién decapitó a los decapitados?
Marco Vinicio Poveda Barragan. 1966 - 1992
No fue Baudelaire
y sus flores malévolas ni ningún simbolista de belleza francesa: Apollinare, Mallarmé,
Lamartine, Verllaine o Válery, no.
Ni fue Darío en "Azul"
y sus "motivos de lobo".
Tampoco fue Lugones
y su lago de goces metafóricos.
Ni Asunción Silva
y su asunción celeste hasta la anáfora.
Ni el cubano José
ni el cubano Martí
y menos, mucho menos "su niña de Guatemala", pues, ya "murió de amor
Ni el diablo de Chocano y sus josésantos poemas con su incatristeza...
Y menos, menísimo,
el "pájaro laudánico"
de Poe que edgarallanmente fue incapaz de sacar
los ojos
aún a su propio "Cuervo".
Tampoco, tampoquísimo, haber pudo haber sido el célebre "Nocturno" Manuel Acuña - México que,
en un cuarto de siglo abandonado, se acuñó a los labios de la parca
de un bocado
y vio nacer la muerte "Ante Un Cadáver".
Ni la maldición de Shelley
ni el gran maldito Shiller
ni Enrique que Heinealmente
modernizó la peluca
voltaica
de Voltaire.
No.
Ninguno de estos monstruos sedientos
de belleza.
Y
sin
embargo
alguien
en el Ecuador
y en la línea cero del poema
decapitó a los decapitados.
II
¿Acaso fue el opio de la China
o el imperialismo inglés
de la Bretaña?
¿Por qué la muerte,
como una mesalina seductora
de brazo del suicidio
hizo pasear su lánguida
escultura
por los jardines jóvenes
de estos niños veinteañeros
que jugaban a la poesía
con sus
manos?
III
Primero
fue el "Rey-Arturo-Borja"
más príncipe poeta
que monarca que a sus pocos veinteaños
eternamente
se acostó
a ensoñarse
con la parca.
Después,
siempre después el Angel de Medardo
canariamente
dejó encantar
y de cantar...
en 21 pares de ases quedó crucificado
pero,
hasta el final del día final
Silva
como un verdadero
poeta ángel.
Y
así
Humberto
aferrado a su lira como un
ferrocarril
de la metáfora
ferruginosamente quedó multiplicado
en panes
Y
poemas
al
c
a
e r
e
la mano
de la muerte como un Fierro
imposible.
Y en el pesebre
del verso electrizante
la música poética
de José
y María y Egas
acunaba el ocaso
y el de pronto silencio
para no callar
ja más
en la llama crepuscular
de la palabra.
Y junto a Ernesto Noboa y Caamaño, Alfonso
en la blancura Morena
de sus sílabas
Mora, moró
vivió, murió para morar
hasta el fin del principio
del pretérito azul
de la modernidad de los suicidas.
Niños jugando noboamente
al trompo del opio
Y
del
vé
r t
ig o
Poetas quecrecieron hasta ser niños para decapitarse
en la navaja sórdida
de la propiedad privada que,
al fin,
terminó,
privándoles
de los latidos
latitudinales del corazón-neto...
IV
Y
mientras
el imperialismo
preparaba capitalmente
la Primera Gran Cosecha de Cadáveres sonaron las cam pa nas
de sus aristocráticas figuras
como bronces telúricos.
Cuando apenas el siglo XX amanecía, ellos
ya anochecían
bajo
las ruedas rudas
del capitalismo.
Se desaristocratizaron,
se decapitaron,
se desgeneralizaron
para perder
bajo
las ruedas rudas
del capitalismo
su mejor capital: ¡SUS VIDAS!
¡Los Poetas Han Muerto! "¡Viva el Rey!"
Ahora
la Poesía
toma clases de esgrima junto-al-proletariado para de ca pi tar
la cabeza de la bestia.
Hermanos, niños poetas, habremos de vengarles.
Quito, 6-7 de mayo de 1991
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