Espejos

El vendedor de periódicos
no lee los períodicos
que ensucian la belleza
de una mirada sobre el mundo.

Sin embargo no es un tonto oficio
piensa
ya que vende la vida de princesas.

Aquella también de los matones
así prefiere
a lo largo de la jornada
hacer crucigramas.

Se mantiene a una frontera invisible
ocupa una posición ideal
para observar tranquilamente
en el cielo
el paso de las grullas.

Pero ninguna parece
querer pararse
en el tiempo
y el espacio.