Cabo San Francisco

El gallinazo mohino
ha presentado su ausencia,
dejando el vuelo abierto
para embarrarnos
en ese áspid cavernoso

un monasterio
de toronjas y cacao
donde las montubias
desembocan su sexo
en el caudal empedrado del agua, lavan

el pueblo maniático
saca su nombre de santo
y -resaca- su acalambrado mar
barcas, pescadores, tuberculosos
se atan al cabo
verde apéndice de mar.