Que vuelvan las cajoneras

Que vuelvan las cajoneras a los portales
a vender sus chucherías.

Que traigan trompos de tagua,
elástico de seda, caretas de alambre,
que se arremanguen el pañolón rosado
y les hagan llegar la vianda a las doce.

Que cuelguen las carteras rojas
junto a las muñecas de trapo
que den el vuelto de las catas
que rieguen bolas de cristal para jugar
al pique,
que se sienten en el taburete
y hagan cabecear la frente con sus trenzas.

Que vendan peinetas de cacho,
encajes de hilo, cintas brillantes,
mullos de colores
cera de Nicaragua, goma arábiga
invisibles y vinchas para el pelo,
flores de papel;

que peleen con los chapas
regateen al cliente, vendan trampolineros
de hueso
bolas de billar, cordones, agujas de
reverbero.

Que vendan chicha en las esquinas
y que desaparezcan los supermercados.