Desde Santiago...

Han pasado cosas desde mi última carta. Claro, hay un Presidente electo, un nuevo virrey del lmperialismo, al fin debemos reconocer que el tío Sam una vez más fue más rápido y más certero que nosotros en la parte final del partido. Nosotros en largos años arrinconamos al Capitán General, fue una larga batalla, con mucha ayuda externa, mucha solidaridad de parte de todo el mundo y también de latinoamericanos como ustedes. Cuando la cosa se ponía fea el gran tío del norte saca sus mejores tejedores y enreda todo, aprieta, mete codos, dólares, divide, y al fin tenemos esta transición pactada, con un congreso en manos de los continuadores de la dictadura por obra y gracia de los senadores designados a dedo. En Marzo tendremos un presidente con un poder real muy restringido, con un banco central autónomo, con todas las empresas del Estado vendidas a particulares, con un Comandante en Jefe del Ejército al que no se le puede pedir la renuncia ni mirar feo siquiera, claro, si será el mismísimo anciano solitario. Ahora viene la lucha por el poder centímetro a centímetro, un poder que tendrá que Ir saliendo de los militares para ir pasando a la Democracia Cristiana, a los posgraduados en oportunismo. Y el gran poder conservará Intacto todo su aparato represivo muy bien protegido con una oportunísima ley de amnistía. Engañoso nuestro estado actual. Me siento raro en nuestro esquema nuevo, no en vano he vivido desde los trece años en dictadura, no en vano estuve atento y moviéndome en los años de más desaparecidos, entonces ocurre que no sé andar por estas nuevas calles, por un lado desconflo, sé que ellos y su policía siguen archivando Información y, que en cualquier momento lo requieran podrán sacara la calle otra vez sus camiones y autos sin patente para llevarse a los nuestros. Veo a los chicos con banderas por las calles y me gustaría llevar una, pero voy mirando a las orillas y pienso si mañana no encontraré la cara de ese chico en un cartel denunciando su desaparición.

Valoro lo que hemos hecho, sé lo que nos ha cos-tado, estoy cierto que esto es una situación distinta y mejor que lo que teníamos; cuando dieron el golpe pudieron cometer cuantos crímenes se les ocurrieron porque tenían una opinión favorable, ahora la mayoría está por no más dic-tadura, ya nunca más nadie podrá Ilusionarse con un gobierno patriota y justo, con un gobier-no serio y recto; con un gobierno de militares. Ya la burguesía se jugó esa carta, ya no podrá con-tar otra vez con la esperanza parda. Eso es ver-dad, hay cambios reales, pero subsiste la espada sobre nuestras cabezas y yo le digo a quien quiera escucharme que no nos confiemos, el pueblo en estos años (una parte del pueblo) aprendió a defenderse, aprendió a moverse sin darla cara ni dejar huellas, aprendió a conspirar, y se preparó para dar duro, dar duro y en la más dura, sabiendo que tarde o temprano lo más probable es que los señores se nos vengan otra vez con sables- y que si damos cuenta de ellos podrán venir los del comando sur con todas sus medallas, las de Granada y Panamá incluidas.

Lo que se nos viene a los chilenos es duro, pero yo confío, con esa Intuición de adivino, en el deseo de rehabilitación histórica de Aylwin, además el hombre sabe que si no se pone los pantalones lo pueden mandar al piso. Yo celebro las calles llenas de gentes y banderas portando los retratos de los caldos, pero no voy con ellos, quiero quedarme en la orilla alerta, es lo que puedo hacer, es lo que mejor sé hacer. Ellos con lo suyo, yo soy de los veteranos, de los que no doy direcciones por teléfono, ni leo nuestros periódicos en el metro. Así y todo de Marzo en adelante esta tierra podrá ser visitada, y les podremos dar seguridad a nuestros visitantes, tanta como las que nos podían brindar ustedes en los últimos días de León.

Chile se recupera, hay signos, los libros vuelven a ser protagonistas, primero los libros que cuen-tan lo que ha pasado, reportajes, inves-tigaciones, prontuarios. Luego será la literatura. La poesía no sale a flote, parece que nadie quiere comprar poesía, no se si es la moda o qué, o se abusó de este recurso como denuncia en los peores años, y muchos falsos poetas alejaron al público de este tipo de expresión. Quizá sea que los poetas deben cambiar su gastado discurso. Veremos, los buenos poetas jóvenes están silen-ciosos, como en espera de qué pasa.