El inicio de esta breve descripción de lo que es el taller cultural Pedrada Zurda, supone, como premisa, el dar una visión de los hechos que se produjeron en el tiempo que son elementos activos de un proceso vital innegable relacionado con los demás hechos culturales, políticos, sociales, económicos, etc.
Este país en los años de la década de los setenta, sufrió un voluptuoso amanecer que hoy se ha tornado en grave pesadilla: “el mayor desarrollo del capitalismo ecuatoriano y, a su vez, la mayor internacionalización o subordinación de la estructura productiva del país al desarrollo del capitalismo mundial” (José Moncada Sánchez. Nueva Historia del Ecuador. Volumen 11, pág. 74).
Década de dictaduras, dictadura velasquista (golpe de mayo de 1970) y dictadura militar nacionalista revolucionaria (15 de febrero de 1972), cuya cabeza fue Rodríguez Lara
quien, a pesar de haberse beneficiado por el boom petrolero, “cedió
ante las presiones oligárquico-imperialistas” (Agustín Cueva, Nueva
Historia del Ecuador. Volumen 11, pág. 170), “los precios de los
víveres se elevaron a un ritmo bastante acelerado superior, en todo
caso, a la elevación del índice general de precios al consumidor, que
en el lapso de 1973-1974, se incrementó en cerca del 50%” (Ibidem. pág.173).
La guerra de los cuatro reales, gesta popular de intensa lucha contra las fuerzas policiales, violentamente reprimida en las calles, en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, en la zona fabril de Quito, fue la representación vital del rechazo, a punte
pedradas, al aparato represor de las fuerzas oligárquicas y a sus
lacayos uniformados; “al terminar el primer semestre de 1975, la
balanza comercial del Ecuador registraba un déficit de 160 millones de
dólares…” (Ibidem. pág. 174).
La represión a las protestas contra el alza de los precios de los víveres y del transporte público, llevo a las mazmorras del Retén Sur a muchos campesinos, trabajadores y estudiantes. Torturó a poetas. Persiguió a jóvenes escritores que expresaron su pensamiento escribiendo versos y grafitos de paredes. El poemario intitulado “Mientras Las Cadenas Danzan Sobre El Cadaver” fue confiscado, destruido y, su autor (Ricardo Torres Gavela), tomado preso
en julio de 1975 y confinado a las mazmorras del “Retén Sur”.
El epílogo de la dictadura, remozada en enero de 1976 con el mismo
condumio humano, fue la bárbara masacre cometida contra los
trabajadores del ingenio Aztra, el 18 de octubre de 1977. Sui generis
forma de eliminar cadáveres de obreros asesinados: haciéndolos ceniza.
Fundación de la Pedrada
La Pedrada nace, de entre las vicisitudes políticas descritas, en el año
de 1978, en tanto grupo de jóvenes testigos del festín dictatorial que
evidenció la década e, impulsados por el sueño de dar al trabajo
creativo artístico, la finalidad de cohesión gremial, establecer una
pléyade de enfrentamiento al continuo avance de una subcultura
comercialista, sumisa al poder, entreguista y fatua.
Se funda, entonces, más que una revista de literatura, un movimiento, una
rebelión, la expresión artística, ni vieja ni nueva, del emputamiento
contra ese mundo de la literatura local, habitado por todo tipo de
fantasmas, fantoches, fanfarrones, falsos y falaces: en el chaupi mundo
ecuatoriano, las aves fastuosas de la literatura han hecho brillar sus
picos dorados, sincronizados a la oportunidad fragante que les brindara
el momento propicio, la coyuntura amistosa, la parentela en el cargo.
La publicación inicial del grupo, una hoja volante intitulada
“próximamente La Pedrada Zurda” gestada por el joven poeta Ricardo
Torres Gavela y María Berrini, el formato lo escogió Jorge García
Suasnavas y, sobriamente diseñada con la plumilla de Fernando Loayza,
es un llamado a “abrir el cielo”, a “bombardear la propia cobardía”, a
“tomar bando”, a “hablar fuerte”, en tres poemas de Héctor Cisneros,
Ramiro Oviedo y Ricardo Torres, que se difunden en recitales en las
plazas, en hojas previas de anuncio de la llegada del primer número de
la revista Pedrada Zurda. La intención principal estaba cargada del
deseo de hacer recorrer la idea en todo el país, es así que el anuncio
de su llegada aparece en el diario “El Mundo” de Loja, el 7 de octubre
de 1978.
En largas y anochecidas conversaciones previas al parto
de la revista, se discutió ampliamente el carácter estético del
neonato, dándole una fundamentación concreta que devele y denuncie el
aspecto aparencial y la realidad empírica, propiciado por el statu quo
en sus massmedia y encuentre la verdad, la difunda y se brinde a la
consciencia colectiva, para actuar sobre ella. Que señale el carácter
de mercancía que impone el capitalismo a la obra artística literaria y
que, por el contrario, muestre el arte como una acción de desvelamiento
de la realidad que enerva e inflama los espíritus humanos, los
dignifica, los revivifica, los alumbra y recrea.
La literatura, en ese entender, se sitúa en una zona que no es neutral, ni
estética, ni social, ni políticamente neutral, es, además, la
manifestación vital, es la práctica cuotidiana encaminada hacia la
solidaridad humana y entrega desinteresada que caracteriza a los
miembros comprometidos con esa aventura de mutar las ideas y la
creación en piedras incólumes, piedras talladas en letras, piedras
preciosamente vitales, y no, letras talladas en piedra.
Comentarios
Irina, soy ramiro oviedo, si
Irina, soy ramiro oviedo, si quieres, hablamos de ese quito monstruo.
mi direccion: pishcu@hotmail.com
Saludos, amigos y amigas de
Saludos, amigos y amigas de PZ.
Soy estudiante de antropología e inicié mi investigación de tesis sobre el Teatro de la calle en Quito. Por favor, requiero conversar con ustedes de: Bruno Pino, Héctor Cisneros y principalmente sobre el contexto urbano de Quito en las décadas 60, 70 y 80. Agradezco su respuesta. Cel. 098765550.
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