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POESIA ECUATORIANA RECIENTE...

Mié, 02/17/2010 - 23:07

Ramiro Oviedo, Alfonso Chávez, Leopoldo Tobar, Alfredo Pérez, Eduardo Morán, Roy Siguenza,Francisco Torres, Diego Velasco, Pablo Yépez, Fernando Balseca, Fernando Itúrburu,Mario Campaña, Galo Torres, Vicente Robalino, Marcelo Arteaga, Margarita Lasso, Efrain Espinoza, María Fernanda Espinoza, Iván Flores, Ruben Molina, Paco Benavides. Zero Publisher Y K OZ EDITORIALacaban de publicar en Ibiza España21 poetas ecuatorianos en fin de sigloSelección poética de Fernando AndradePresentación del poeta español Gabriel Torres Chalk !Muy pronto en Ecuador!
Categorías: Poesía

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO: SERIE ENSAYOS 4

Mié, 02/10/2010 - 20:49
¿QUÉ PASA EN EL PAÍS DE VALDANITO?
Parte 1


Por Raúl Arias*
Literatura y sociedad en el Ecuador, es un volumen publicado por el Ministerio de Educación,en la Colección Memoria de la Patria. 1ra. edición, Quito, 2009.
El volumen contiene trabajos críticos de Agustín Cueva, y lleva un prólogo, selección, notas y cronología elaborados por Juan Valdano.

Una de las intenciones (malas), pero relativamente “sustancial”, de Juan Valdano es dar un puntillazo al mejor estilo torero en el cuerpo de los tzántzicos, o cuerpo tzántzico, para sentir la complacencia que tienen los toreros en salpicar sangre y despertar algarabía en la multitud alienada.

Desde el comienzo del prólogo, en el segundo párrafo exactamente, el autor deja sentada su preocupación por “informar” al lector sobre la generación de los sesenta, a la que dice “bien pudiéramos apodarla de decapitadora por esa explícita intención suya de “cortar” y “reducir” cabezas”.

Desde aquel año de 1967 en el que Agustín Cueva publicó su primer libro, Entre la ira y la esperanza, -dice Valdano- lo convirtió en el ideólogo indiscutido de ese grupo de intelectuales y estudiantes de derecho y sociología de la Universidad Central que habían adoptado el nombre de “tzántzicos”.

A continuación anota: “Aquellos fueron años de agria contienda política, de dictaduras militares, de persecución a los intelectuales de izquierda, de manifestaciones tumultuarias de universitarios, de lucha del pueblo en las calles”.

Los tzántzicos en Quito: en los irreverentes 60s

En el siguiente párrafo se contradice Valdano al citar a Mario Monteforte, quien –dice- estigmatizó a los parricidas tildándolos de “corderos feroces en un país de gorilas mansos”. Pareciera que para Monteforte (y Valdano) deben existir solo gorilas feroces para justificar que los corderos también lo sean. Los gorilas -digámoslo bien-, los militares, en cualquier latitud siempre son feroces, son “educados” para ser feroces, pero lo que sí molesta es la comparación con los gorilas de la selva, que según los biólogos son mansos por naturaleza, pero pueden enfurecerse por causas naturales en su condición de sobrevivencia, o de que algún porfiado naturalista les ofenda, o por las hembras, que son apetecidas y provocan la discordia. Igual que los toros, estos tienen el derecho de matar si se los provoca.

Si “aquellos años fueron de agria contienda, dictaduras militares”, etc., lo normal era contrarrestar ese mal proveniente de las alturas del poder político. Lo que no anota es que Agustín Cueva también fue víctima de una dictadura militar, y tuvo que trasladarse a Chile.

Agustín Cueva


Valdano hace gala de buena memoria cuando dice que en 1962 asistió, tanto en Quito como en Cuenca a varios “curiosos recitales” de los tzántzicos en los que expresaban su radicalismo y su violencia verbal, su ruptura con el sistema. En esto acierta Valdano.

Pero más adelante pone la zancadilla. Dice que los poetas tzántzicos, “vestidos todos de negro, no solo que gritaban sus versos sino, más acertado sería decir, que los aullaban. Las voces eran estridentes; el teatro así montado, efectista; la rabia, mucha y destemplados los versos”.

Notemos las gradaciones en la apreciación de Valdano. Primero dice “no solo gritaban sus versos”, después le parece mejor decir que aullaban. Luego viene lo de las voces estridentes, y finalmente, viene “la rabia, mucha y destemplados los versos”.

Me parece escuchar la voz de un crítico sordo. Gritos, aullidos, voces, estridencia. No habla de los mensajes. Nada de lo que gritaban, aullaban, y decían los tzántzicos. Valdano se queda en le epidermis y no profundiza en los contenidos de los recitales, que para él eran una “suerte de misa negra”.

Logo Tzántzico

Refresquemos la memoria del señor Valdano. Tengo a la vista Tres recitales tzántizcos, folleto publicado en mimiógrafo en 1966, y tengo también la revista Pucuna No. 7.

En la revista se da una reseña de los actos reducidores de cabezas de los tzántzicos realizados en 1966, cuatro en total. En el folleto se reproducen los contenidos de tres recitales: 1) CIBER PROPAGUS MENTIS (De cómo las estructuras propagandísticas mienten); 2) HISTORIA DE UNA REFORMA AGRAVIANTE (A propósito de la Ley de Reforma Agraria emitida por la dictadura militar); 3) ESTIPENDIO DE LAS ARMAÑAS DE LOS DEMOCRASO INOCENTES (Frente a la penetración imperialista en el Ecuador).

El lector inteligente podrá percibir e imaginar los contenidos que habrán tenido esos recitales. Allí había sustancia, no solo forma o formalidades que el señor Valdano pone en gran relieve en su prologuito.

Otra fue la visión de Agustín Cueva sobre los recitales tzántzicos. Reproduzco lo que escribió en su libro Entre la ira y la esperanza: “Ahora, odiado por los derechistas, detestado por mini y micro ensayistas que le aplican la cobarde y sistemática represalia del silencio, ignorado por pontífices y periodistas “sesudos” pero aplaudido en universidades, colegios, sindicatos, etc., el tzantzismo, tierno e insolente, es, mal que pese a sus adversarios, la verdad de nuestra cultura (y el público así lo siente: los tzántzicos son los únicos poetas capaces de tener lleno completo en cualquier local donde se presentan). Negación de toda retórica, es, a la vez, nuestra poesía y la imposibilidad actual de una absoluta poesía: es el germen y el fracaso de nuestra ternura; la dimensión exacta, auténtica de un momento en que el artista toma conciencia del alcance social como de las limitaciones de la palabra. Por eso, entre el acto y el grito próximo al estallido, el tzantzismo se afirma como una forma de arte ceremonial y agresiva, destinada a vencer la capa de inercia, cuanto la barrera opresiva-represiva que le oponen los detentadores del poder socio-político”.

El taurino Valdano en un "bostezo de pecho" en la plaza de toros Quito


Con esto basta para dar por tierra con las apreciaciones manipuladoras de Valdano. Pero como el señor es tan pero tan lleno de recursos, en la página 11 de su prólogo da una estocada para alegría del ruedo: “Del grupo de poetas tzántzicos solo uno de ellos trascendió, Ulises Estrella, el más auténtico y valioso”. (Aplausos, furor en la plaza). “Los demás –dice- al parecer, se quedaron en el grito nocturno, en la cabriola al borde del abismo, en el…etc. etc.”

Pregunto: ¿qué es la trascendencia para el sesudo catedrático? Percibo que tiene más bien incrustada en su mente la trascendencia seudo metafísica, o pataphisica, como diría el autor de Ubu Rey, Alfred Jarry.

Me permito citar unos cuantos juicios de Jean Paul Sartre, en la parte final de su libro ¿Qué es la literatura, editorial Losada, Buenos Aires, 1962.
Se refiere a la “Situación del escritor en 1947”: “Nada nos garantiza que la literatura sea inmortal; hoy, su oportunidad, su única oportunidad, es la oportunidad de Europa, del socialismo, de la democracia, de la paz. No hay que perderla; si la perdemos nosotros, los escritores, tanto peor para nosotros. Pero también tanto peor para la sociedad. Por medio de la literatura, como lo he demostrado, la colectividad pasa a la reflexión y a la mediación y adquiere una conciencia turbada y una imagen desequilibrada de sí misma que trata sin tregua de modificar y mejorar. Pero, al fin de cuentas, el arte de escribir no está protegido por los decretos inmutables de la Providencia: es lo que los hombres le hacen; lo eligen al elegirse. Si fuera a convertirse en pura propaganda o pura diversión, la sociedad volvería a caer en la pocilga de lo inmediato, es decir, en la vida sin memoria de los himenópteros y los gasterópodos. Desde luego, todo esto no tiene tanta importancia: el mundo puede prescindir perfectamente de la literatura. Pero puede prescindir del hombre todavía mejor”.

Uno de las tertulias tzántzicas en el legendario Café 77

No es que comparta con Sartre en su totalidad. No soy sartreano pero lo leo con aprecio. Sartre siempre estuvo contra Sartre, fue contradictorio, polémico, sagaz, combativo. La cita del francés que rechazó el Premio Nobel es pertinente para refutar la nebulosa “trascendencia” del señor Valdano.

Los tzántzicos generaron conciencia para no seguir aguantando mansamente los abusos de dictadores militares y civiles, del interior o el exterior. Después de ellos, no se ha visto ni oído poetas aulladores, organizados, lanzándose contra el poder.

Me he visto obligado a escribir estas líneas porque tuve la suerte y alegría de participar y ser un tzántzico más dentro de ese grupo. Pregunto: ¿Qué es lo que pasa, hoy, en el país de Valdanito?

Finalizo con unas palabras del señor Freud: “Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso”.


Raúl Arias

Quito, 1943

*Poeta, periodista y gestor cultural insurgente por más de 50 años.

Junto con Rafael Larrea Insuasti y Alfonso Murriagui Valverde, constituyen el "ala radical" de los poetas

tzántzicos, aquella que nunca claudicó, ni devino "desencontrada" o "desencantada"

como algunos de sus contemporáneos. De aquellos que como dijera Rafael Larrea

...de reductores de cabezas, terminaron con la "cabeza reducida". DVA




Continuará...

Categorías: Poesía

CINCO POETAS POLÍTICOS AMERIKANOS: Aniversario

Jue, 02/04/2010 - 20:57

Leonel Rugama 1949-1970Poeta y revolucionario sandinista.Murió en Managua, a los 21 añoscombatiendo contra la guardia somocista.
Biografía
Nunca apareció su nombreen las tablas viejas del excusado escolar.
Al abandonar definitivamente el aulanadie percibió su ausencia.
Las sirenas del mundo guardaron silencio,jamás detectaron el incendio de su sangre.El grado de sus llamas se hacía cada vez más insoportable.Hasta que abrazó con el ruido de sus pasosla sombra de la montaña.
Aquella tierra virgen le amamantó con su misteriocada brisa lavaba su idealy lo dejaba como niña blanca desnuda,temblorosa, recién bañada.
Todo mundo careció de oídos y el combatedonde empezó a nacerno se logró escuchar.
(Leonel Rugama 1969)K Oz, Demolición y Ultimátum anuncian CINCO POETAS POLÍTICOS AMERIKANOSDalton, Rugama,Urondo,Heraud,LarreaESPERALO PRONTO!
Categorías: Poesía

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO: SERIE ENSAYOS 3

Mar, 02/02/2010 - 22:24


SOBRE EL RETORNO DE WIRAKOCHAY LAS FALACIAS DEL "DESARROLLO"*

Por Ata­wall­pa Ovie­do

"Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra y sométanla, dominen a los pescados y a los pájaros en el cielo y a todo animal que se arrastre por la tierra."

Génesis 1, 28

“Cuando la Tierra haya sido devastada
y los animales mueran, una nueva tribu vendrá sobre la tierra
con muchos colores de fe, y por sus acciones y rituales
harán que la tierra sea aun más verde. Ellos serán conocidos
como Los Guerreros del Arcoíris."

Antigua Profecía Amerindia


Todos hablan ahora del efecto invernadero, del cambio climático y de sus posibles soluciones. La mayoría plantea que básicamente hay que reducir la emisión de gases para evitar una gran catástrofe natural. Mas, para los pueblos de tradición, el asunto va mucho más allá: no solo en referencia al cambio climático sino a la vida humana y natural en su conjunto.

Para ellos, el punto central está en la visión o concepción sobre la vida que tienen unos y otros pueblos. Es decir, en la forma de relación que tienen los seres humanos consigo mismo y con la naturaleza. Existiendo básicamente dos posiciones opuestas: una, que maneja una concepción de separación, exclusión, jerarquización; y otra, una visión de inclusión, unión y armonización entre las partes y el todo.
En estos últimos 300 años se impuso el modelo de desarrollo: de “progreso ininterrumpido”, modernista, unicista, materialista. Este tiene su origen, por un lado en el Medio Oriente, entre los pueblos semitas cuando proclamaron a través de Moisés y sus 10 mandamientos, la idea del dios único, omnipotente, que se halla afuera y mas allá del cosmos, del dios antropomorfo, del dios absoluto creador de los hombres, de la naturaleza y del uni-verso. Esto desencadenaría la progresiva desacralización de la naturaleza, y la separación de hombre de su creadora: la naturaleza. Todo lo cual condujo a la concentración del poder político y económico en las elites religiosas y culturales dominantes, supuestas representantes de Dios en la Tierra; todo ello no ha cambiado hasta el día de hoy.

Paralelamente, en Grecia surgía la concepción de la propiedad privada y la visión de la inferioridad de la naturaleza con respecto al hombre, que sería el terreno fértil para que se implantaran las religiones monoteístas y las monarquías. Sócrates y Platón fueron los primeros en convertir a la naturaleza en un simple objeto desanimado y bruto, declarando así la inferioridad de la naturaleza y el derecho a dominarla, conquistarla y venderla para el bienestar del hombre.

Luego Descartes daría otro gran puntillazo separatista, al manifestar la diferencia dual entre sujeto y objeto, ante lo cual la naturaleza es solo un ente mecánico y cuantificable; lo que ha conducido al monólogo individualista que vive el actual hombre moderno. El golpe final lo dio Marx, cuando planteó que el problema humano es la propiedad sobre los medios de producción y su concepción materialista sobre la vida: es decir, la naturaleza es un medio para el hombre, pues solo el trabajo tiene valor. La naturaleza es solo un producto, sin espíritu ni conciencia, solo hay que discutir sobre su apropiación por las clases y luchar por distribuirla justamente.

Todo esto significó, el aniquilamiento total de la visión integradora y holística, que por milenios guió la vida de los pueblos sobre la tierra, para imponerse una visión divisionista y exclusivista, donde el hombre es el centro (antropocéntrica), amo y señor de todo cuanto hay en la tierra; instaurándose desde ahí el dominio patriarcal y el esclavismo hasta la actualidad. A este modelo de vida, se llamó pomposamente: “civilización”, “adelanto”, “progreso”, “modernidad”, “desarrollo”; aquello ha llevado al uso y abuso de la naturaleza, y de aquellos seres humanos que deben explotar al máximo los recursos naturales para su beneficio son más inteligentes, suspicaces y astutos de la raza humana.

La llamada “civilización” es la clara expresión de oposición a las culturas, sistemas sociales que estaban ligado a la naturaleza, a lo viviente, y que seguían la dinámica del cosmos, y se movían al ritmo de las leyes de la creación.

Esto nos lleva a reflexionar, que el problema humano no está determinado en la igual o desigual distribución de la riqueza, o en la eficacia de los modelos de desarrollo económico o crecimiento, sino básica y prioritariamente en la visión de relación que el ser humano tiene sobre sí mismo y sobre la naturaleza. Es decir, si el ser humano se puede sentir integrado, interrelacionado e interdependiente con el todo. Si el hombre puede respetar a la naturaleza y por ende respetar a los seres humanos, con sus diferencias culturales y espirituales. Si el hombre puede dejar de creer en aquellas mitologías en donde es hijo del “pecado original” y que fue traicionado por la mujer (manzana-diablo) y expulsado del paraíso (madre-tierra). Si el hombre puede volver a una visión sagrada de la vida, que implica una visión de reciprocidad, de correspondencia, de cooperación entre el todo y todos. Es decir, si podemos sentirnos y vivir como una gran familia planetaria, donde nuestros padres primarios son el sol y la tierra, quienes sostienen y mantienen nuestra vida en el cosmos y a los cuales debemos cuidado, honor, celebración, retribución.

Los religiosos conquistadores se impusieron primero en Roma y luego en toda la Europa, poniendo fin a las culturas originarias que se habían formado durante más de 15.000 años, de una manera propia y natural. Ellos son los responsables en particular de la extinción de la sabia cultura de los celtas. A su vez los europeos cristianizados la impusieron en el mundo entero, instaurando el sistema económico, jurídico y psicológico de la culpa, del castigo, de la jerarquización y de la dominación, propio de la doctrina semita (judeo-católico-musulmán) que subsiste hasta nuestros días. Los conflictos religiosos de Medio Oriente se transformaron en guerras santas en el mundo entero, especialmente en Europa con las Cruzadas y durante la Inquisición.

Posteriormente este triste episodio se repitió en los continentes de Amérika y el África, a los cuales se sometieron con los mismos argumentos. Así mismo, son los europeos los primeros que lo han implementado en estos 2.000 años de alienación y ostracismo, y los otros pueblos van por el mismo camino, básicamente sustentados en el fundamentalismo de Medio Oriente. No es casualidad que sea así, se­gu­ra­men­te ellos se­rán los úl­ti­mos en despojarse de esa creen­cia y qui­zás ahí se ter­mi­na­rá con la san­gre de­rra­ma­da por ir tras la con­quis­ta bár­ba­ra de una tie­rra pro­me­ti­da, de un pue­blo ele­gi­do y de un jui­cio fi­nal.
Todo esto implica para el mundo americano y andino, el construir un modelo de vida fundamentado en los principios de relación, reciprocidad y complementariedad, y no en los principios de oposición antagónica y de “lucha de contarios”, concepción occidental maniquea y antagonista de las nociones entre el bien y el mal, o de clases sociales que han dirigido a Medio Oriente desde hace 3.000 años o a occidente desde hace 2.000 años, y a prácticamente todo el mundo global desde hace 500.

Otra visión distinta de la vida: la de armonía entre los opuestos, aquella de la comprensión de lo diverso y lo diferente, la siguen viviendo desde milenios hasta el día de hoy, los pueblos y culturas de tradición andina, aunque solo sean unas pocas, las que recuerden, mantengan y respeten su cosmovisión primordial.

Los hombres y mujeres de sabiduría y tradición, dicen que la única oportunidad de supervivencia de esta humanidad, no radica en reducir los gases de invernadero sino en reducir y eliminar “los gases desarrollistas”, las prácticas consumistas, empíricas o ego centristas, de las sociedades megalómanas y monomaníacas de occidente. Los abuelos de tradición dicen que la naturaleza es sabia y que está reaccionado inteligentemente ante los atropellos de la que viene siendo objeto. Dicen que la Pachamama está amorosamente llamando la atención de sus hijos e hijas y que el Padre Sol está enviando las señales para que el hombre lúcido retorne al orden natural...

YUYAK ÑAN
SENDERO HACIA EL SOL INTERIOR

Pa­ra nosotros hoy en día es im­por­tan­te ha­cer una di­fe­ren­cia en­tre cul­tu­ra oc­ci­den­tal y ci­vi­li­za­ción oc­ci­den­tal. Cul­tu­ra vie­ne de cul­ti­var, que se­ría el ac­to de cul­ti­var el ar­te, el al­ma, las cien­cias, la tec­no­lo­gía, la tierra. Ci­vi­li­za­ción vie­ne de ci­vi­lis, cuan­do sur­gie­ron en Gre­cia la polis y la propiedad privada; y posteriormente su ensamblaje con los dogmas y esquemas monistas y “monomaníacos” de las religiones Sunitas del Medio Oriente, lo que sig­ni­fi­có el “inicio del fin de la cul­tu­ra oc­ci­den­tal”. Es de­cir la se­pa­ra­ción y do­mi­na­ción de la na­tu­ra­le­za, pues la relación íntima con la naturaleza (animismo) sig­ni­fi­ca­ba para el cristianismo y luego humanismo de occidente: ido­la­tría, paganismo y ba­jas pa­sio­nes que atan al “es­ta­do ani­mal”, al “estado salvaje”.
Esa fue su per­di­ción desde Sócrates, lo que llevó a occidente crear un mun­do ar­ti­fi­cial, in­sen­si­ble y por supuesto es­cla­vis­ta. To­das las cul­tu­ras del mun­do habían crea­do una tec­no­lo­gía pe­ro siem­pre en ar­mo­nía con la na­tu­ra­le­za, pe­ro esta “ci­vi­li­za­ción” de matriz griega y judeo- cristiana, con­si­de­rada a sí misma como un es­ta­do su­pe­rior de es­truc­tu­ra so­cial, to­do lo ha des­trui­do y de­ge­ne­ra­do, lle­gan­do a pro­du­cir “las bac­te­rias” y “los vi­rus” (genocidio, miseria, paranoia, polución) más des­truc­to­res de la his­to­ria hu­ma­na.
¿Y a eso le lla­man “progreso” y a eso ­ca­li­fi­can de paí­ses de­sa­rro­lla­dos?
En ciertas épocas y en otras no. Las cul­tu­ras ame­ri­ca­nas no han si­do per­fec­tas, pe­ro sí mu­cho más cons­cien­tes de los principios de dualidad, diversidad y variedad, que otras ci­vi­li­za­cio­nes. En Amé­ri­ka tam­bién ha­bía des­ni­ve­les en­tre unos y otros gru­pos o so­cie­da­des, pe­ro un buen por­cen­ta­je de los ha­bi­tan­tes ha­bían al­can­za­do un gran ni­vel de equi­li­brio social. Aquí no era el pa­raí­so perfecto, pues tam­bién había gue­rras y ex­pan­sio­nes, y en al­gu­nos ca­sos con mu­cha vio­len­cia y san­gre; pe­ro aquello no era la cons­tan­te o el mo­de­lo de vi­da óptimo tal como el de Europa. No eran pue­blos con­quis­ta­do­res ni in­va­so­res en su gran ma­yo­ría, era más bien una ex­cep­ción; en com­pa­ra­ción a los pue­blos ci­vi­li­za­dos que han si­do to­tal­men­te invasores y con­quis­ta­do­res, deviniendo ese su es­ti­lo de en­ten­der y de vi­vir la vi­da, como hemos visto reproducir durante los últimos 2.000 años. Pe­ro lo im­por­tan­te y lo que na­die pue­de des­co­no­cer, es que te­nían y te­ne­mos hasta ahora, una gran li­ga­zón y res­pe­to a la “madre na­tu­ra­le­za”. Eso sig­ni­fi­ca que sa­bía­mos lo que es cui­dar, amar, va­lo­ri­zar al otro, al diferente; por eso se res­pe­ta­ba las creen­cias y va­lo­res de los ven­ci­dos, co­mo lo re­co­no­cen mu­chos cro­nis­tas eu­ro­peos. Se per­mi­tía que los ven­ci­dos con­ti­nuaran con sus cul­tos re­li­gio­sos, al mis­mo tiem­po que ellos apren­dían, aquel de los ven­ce­do­res.
Es de­cir, sa­bía­mos lo que es vi­vir de acuer­do a los prin­ci­pios de la Ma­dre Tie­rra y el Pa­dre Sol, de res­pe­tarlo to­do, in­clu­so lo di­fe­ren­te. Nues­tras cul­tu­ras son cul­tu­ras de in­clu­sión, en cam­bio las ci­vi­li­za­cio­nes de occidente y medio oriente fun­cio­nan en la ex­clu­sión, esa es la di­fe­ren­cia que “epistemológicamente” nos opo­ne. No­so­tros no separábamos ni di­vi­díamos na­da, to­do lo integrábamos, por eso in­cor­po­ra­mos a nues­tra tra­di­ción al cris­tia­nis­mo pro­fun­do, por eso he­mos asi­mi­la­do a la cul­tu­ra oc­ci­den­tal a nues­tra cul­tu­ra, la he­mos adap­ta­do y adop­ta­doa nues­tro mo­de­lo de vi­da.
Se­gún occidente, sus ideologías nos han do­mi­na­do y cul­tu­ri­za­do (actualmente aquello constituye la base de toda una ideología del mes­ti­za­je) cuan­do lo que en realidad lo que he­mos he­cho es di­ge­rir­ ese pensamiento e integrarlo a nues­tra cos­mo­vi­sión, y es aquello que ciertos an­tro­pó­lo­gos lla­man de manera eufemista ¿sin­cre­tis­mo o hibridación? Estas son teo­rías que po­co a po­co se van de­sin­flan­do, por­que no tie­nen con­sis­ten­cia, no se pue­de ir por mu­cho tiem­po en con­tra de la na­tu­ra­le­za, de la conciencia, y del es­pí­ri­tu de un pue­blo en re­la­ción y ar­mo­nía con el cos­mos, armado de una verdadera cosmovisión.
Es­to no sig­ni­fi­ca que to­dos los pueblos y culturas americanas eran perfectas y que no ha­bía entre ellos diferencias y de­sa­cuer­dos. Por ello, pro­mo­vían el tawantin (relaciones complementarias) co­mo el ele­men­to ba­se de con­vi­ven­cia so­cial, co­mo se pue­de ver cla­ra­men­te en los prin­ci­pios y fun­da­men­tos de la Cruz An­di­na, Kori-chakana, que era el ele­men­to an­gu­lar de su prác­ti­ca de vi­da: la dualidad y la complementariedad. Si no fue­ra así, no hu­bie­ran lo­gra­do con­cre­ti­zar la cos­mo­vi­sión an­di­na, en una búsqueda de sa­bi­du­ría y de al­ta cien­cia que los llevo hacia altas cimas de conocimiento y sobretodo sabiduría. Sien­do ese el mar­co ba­jo el cual de­bía guiar­se el communis, o la as­pi­ra­ción en la cual sus sociedades de­bían cons­ti­tuir­se, para for­mar se­res humanos (runas) de con­cien­cia su­pe­rior; pues so­lo un pue­blo de al­ta con­cien­cia entre la ma­yo­ría de sus miem­bros, podría ha­ber sis­te­ma­ti­za­do una ciencia de saberes tan ele­va­da. Y, si en Amerika andina hu­bo mu­chos sa­bios, su existencia solo sería po­si­ble por­que se sabían par­te de un pue­blo sa­bio. Eso, significa en esencia el paradigma del Sumak Kawsay que estamos avizorando:

El pensar, el actuar pero sobretodo, el vivir sabiamente del ser humano, hombre y mujer, en acuerdo con la naturaleza y con el cosmos.

*Este texto constituye un fragmento del libro del autor: Caminantes del Arcoiris, 2008
NOTICIAS DEL AUTOR
Atawallpa Makarios OviedoRiobamba, 1961En el “mundo oficial” tiene un Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales. En los 80 activó el taller de literatura Matapiojo en Quito, junto con Pablo Yépez, Marco Núñez, Paco Benavides, Hernán Hermosa, Diego Velasco, entre otros, para luego fundar junto a otros artistas quiteños vinculados a la literatura, el teatro y las artes visuales: La Red Cultural Imaginar.

Su primera militancia estuvo orientada a la acción marxista leninista, mas a inicios de los 90 y coincidiendo con el primer levantamiento indígena, su encuentro con el yachag panzaleo Alberto Taxo, cambió radicalmente su manera de pensar e interpretar nuestra realidad. A partir de ahí, ha dedicado su vida al estudio y salvaguarda de La Cosmovisión Andina Ancestral y dentro de ello, a la medicina energética y espiritual.

Ha publicado dos libros de antipoesía, un ensayo sobre el graffiti poético de los 80 en Quito y tres libros sobre culturas ancestrales que han sido traducidos al francés: El Retorno del Hombre Rojo, Los Hijos de la Tierra, y Caminantes del Arcoiris (http://www.tuwamari.com/)Desde el 2002, viaja todos los años por diferentes países de Europa, difundiendo a través de talleres, cursos y conferencias, la sabiduría y conocimiento de los pueblos andinos y americanos, así como imparte cursos en varias universidades en Ecuador. Su último libro: Caminantes del Arcoiris, fue premiado en el Primer Concurso Mundial de Arte Indígena. Desde 2008 hace parte del Movimiento Demolición.
Categorías: Poesía

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO: SERIE ENSAYOS 2

Jue, 01/21/2010 - 21:09

SOCIOLOGÍA Y LITERATURA EN EL ECUADOR


Una relación bajo sospecha *

Por Pablo Yépez Maldonado*

En los nuevos tiempos, en esta era de cambios y fogosos discursos sobre la revolución y el poder de los ciudadanos; en esta época en la cual la incertidumbre da paso a la esperanza, a la posibilidad de concretar por lo menos la racionalidad del aparato estatal, la consolidación de un proyecto nacional (discutible, pero por lo menos existe una propuesta a ser discutida); en estos momentos en que se inaugura una nueva época (otra) con todos los vientos a favor a pesar de que existe un vacío de la participación de los ciudadanos en la construcción concreta o por lo menos en una base social de apoyo efectiva para concretar los cambios; preciso es hacer un breve recuento de las diversas etapas por las cuales nos ha tocado atravesar para llegar a donde estamos. Tanto desde el punto de vista de los personajes como de los actores, de los tramoyistas, de los iluminadores, de los guionistas, de los cronistas, de los que en definitiva han actuado y siguen actuando en el escenario de lo que es el actual Ecuador. Es el tiempo de la reflexión para evitar llegar a Puerto de Palos, nuevamente.

Debajo de todos los discursos, de las experimentaciones formales, de los manifiestos y de los ensayos; lo que se discute es la reubicación del poder político y cultural, como siempre que existen movimientos agitados en el recurrir de la historia. Debajo de los discursos relamidos de algunos literatos y crípticos de la mayoría de sociólogos o investigadores sociales se oculta esta realidad; en esencia cuál es el discurso que prevalece en los meandros del poder. Más allá de las repetitivas y manidas discusiones; lo que subyace en la polémica, es la construcción del discurso político recogido por los sociólogos y la construcción del canon por parte de los literatos. ¿Hasta qué punto es válida esta percepción y esta relación? Al parecer la historia actual justifica este paralelismo pues, como se demostrará en el transcurso de la presente, los personajes de novela de la décadas de los 70 y 80’s son los protagonistas de la historia real. Es posible, según los intelectuales que ocupan el “Palacio de Zoonderet”, construir una nueva nación –aquella permanentemente en ciernes- a partir de la edificación racional, ordenada y aséptica determinada por Senplades –que se asemeja a la versión “orwelliana” de la institución encargada de normar los sueños y ¡hacerlos realidad!-.

No es casual, o podría ser nada más la constatación de que debajo de la pretendida escritura científica acerca de la realidad se encubre la fantasía más delirante, que nuestro mayor sociólogo –es decir para trasladar a él alguna de las valoraciones que realizó acerca de la aceptación de las obras: pues ha sido publicado en varias editoriales y su circulación ha trascendido las fronteras patrias-, se bautizó como hombre de teatro y mantuvo una relación muy estrecha con la literatura en su intento de explicar –ya no de captar- la realidad. La fina línea divisoria entre literatura (es decir ficción) y sociología (es decir un permanente ensayo) va de la mano de la realidad cambiante, vertiginosa, a veces inasible de esta historia que se construye a golpe de forajidos, vándalos, aventureros, príncipes, marginales, políticos de caricatura, seres de carne y hueso que son retratados ficcionalmente o descritos científicamente en un esquizofrénico intento por asir la realidad, como pretendían aquellos escritores de la generación del 30, o evadirla como lo hicieron a su manera literaria y literalmente la generación que se decapitó, o aquella más actual que se retrató a sí misma en su tránsito del más completo optimismo hacia su desencanto. Se arguye que los sociólogos de antaño, así como los cronistas son a los antropólogos, son los narradores; de la misma manera los ficcionalistas de hoy parecen ser los sociólogos pues no se deja de ver su impronta tras todos los proyectos de desarrollo ante una realidad que se resiste a torcer su cuello de cisne.

Esa permanente construcción del discurso, de la trama, de los personajes y de la voz narrativa son la realidad o nada más una realidad soñada; es decir personajes que se sueñan sociólogos o sociólogos que se piensan personajes[1].
CÓMO EMPIEZA EL "CUENTO DE LA PATRIA"La historia tiene fracturas, fases que impelen a los actores sociales a hacer su destino aún a pesar de no tener la conciencia suficiente como para detallar todos sus aportes en los manuales oficiales que explican esos pasajes turbulentos y aún esas épocas de tranquilo discurrir de los hechos. La construcción de la añorada “identidad nacional” ha constituido el eje de reflexión de muchos pensadores; por eso no es extraño hablar de la literatura como parte importante en la configuración de las propuestas, tanto hegemónicas como contra hegemónicas.

Benajmaín Carrión: autor del "Cuento de la Patria"

Si se toma los mapas de circulación para arribar a la época contemporánea siempre se transita por los mismos hitos; la mirada es la distinta: Velasco o la reconstrucción del imaginario “Reyno de Quito” antes y durante la llegada de los sedientos de oro; Espejo y el problema de la identidad, o cómo acceder al instrumental discursivo oficial para disputar en el plano de lo erudito y/o científico los espacios del poder y del conocimiento; Mera y Montalvo son una expresión bifronte que se descuadra en el escenario pues si bien es cierto que el liberal se (con)dolió de la situación de los indios prefirió el lenguaje castizo para ser aceptado dentro de la elite de prosistas; mientras que el Mera[2] conservador y romántico hasta el desparpajo de la imitación es el que recupera cierta poesía y narraciones orales populares o los restos de la memoria colectiva luego de la larga permanencia de los españoles y la no menos devastadora acción de los marqueses y criollos en los espacios de la administración de la ya república del Ecuador. Figuras que se hicieron a sí mismas en el (des)concierto de la constitución de la república, en el imaginario de lo que podría ser el nuevo mundo; bajo la vigilancia de la iglesia dogmática, explotadora y obscurantista y en contra del anodino acontecer del quehacer intelectual de la época.
Luego de los años de configuración de ese imaginario colectivo desdibujado en un simple nombre vaciado de toda significación; la narrativa se encuentra a bocajarro con la presencia de las voces propias, las disidentes, las que buscan construir su propio lenguaje, sus propios personajes y su propia razón de ser como escritores. Emerge la literatura del montubio, la del negro, la del cholo, la del indio (visto de lejos, pero al fin como personaje fundamental pero indescifrable); la del obrero y la narrativa de la ciudad. Con todos los desafueros que se pudieran haber cometido, dentro de una sociedad que lo que reclamaba era la “buena” literatura y esa (como hasta ahora) es la que viene de afuera, la de Francia, la de la Europa mítica, la de EE.UU. y su fabulosa capacidad para inventarse y auto mitificarse además de flagelarse y flagelar por supuesto. Una generación que parte del rechazo de la poesía de los decapitados al reto de constituir un proyecto nacional; una apuesta con diversos senderos y propuestas desde aquella del realismo social hasta la del realismo abierto como aquellos que constituyeron en sí mismos una escuela sin seguidores como Hugo Mayo y Pablo Palacio.

Una revisión a trancas y barrancas para llegar a lo que nos interesa; luego de la paulatina desaparición de escena de los escritores del realismo en todas sus vertientes y después de un largo silencio llegamos más o menos a la inauguración de la modernidad y su filón de oro el petróleo. Una época en la que se inaugura por decir lo menos el Ecuador actual, que sobrevivirá incluso a la debacle más grande y a la apropiación más descarada de la riqueza social por parte de la oligarquía voraz y no filantrópica.

El poeta y novelista decimonónico Juan León Mera

No sé si constan las novelas a ser comentadas en el ranking de las mejores[3] pero creo que son las más significativas para el tema que nos convoca, desde la década de los 70; Entre Marx y una mujer desnuda (1976) de Jorge Enrique Adoum; El desencuentro (1976; reeditada con cambios profundos en 1983) de Fernando Tinajero[4]; Teoría del desencanto 5 (1989) de Raúl Pérez Torres 6 y El devastado Jardín del Paraíso (1990) de Alejandro Moreano[5] y; en ese orden de aparición; dentro de un contexto más amplio que no pretende agotar el análisis de la narrativa del Ecuador sino poner en tela de duda, como hace la literatura y como pone en evidencia la sociología, la realidad tanto la ficcional como la realidad real ahora que podemos hablar de las múltiples realidades y universos paralelos si se quiere ser cuántico.

DE LA DESTRUCCIÓN A LA RECONSTRUCCIÓN DE “LO NACIONAL”
Arrasados los mitos fundacionales, derribados todos los ídolos (en la actualidad coleccionados y mercadeados por los descendientes de aquellos que los destruyeron), era necesario inventarse una patria, un concepto que abarque a todos pero sin eliminar los privilegios. El proyecto emancipador no constituye sino la parte culminante del despojo. La entrada en la historia con derechos propios (conculcados con violencia a la mayoría de los habitantes de la región); la elaboración de la Carta de Constitución de la República del Ecuador no es nada más que la consumación del sistemático atropello y desvalijamiento[6]. Nos inventamos una patria[7] para que la administren, en derecho exclusivo, los hacendados y dueños de plantaciones desconociendo la calidad de ciudadanos a la mayoría de sus habitantes y poniendo a los “venerables” curas párrocos como protectores de los ‘inocentes, abyectos y miserables’ indígenas. ¡He ahí un modelo de república!; situación que únicamente se corregirá, de alguna manera, 168 años más tarde con la irrupción del movimiento indígena en el escenario político y el reconocimiento de los derechos sociales y colectivos en la Constitución de 1998.
La subordinación del Estado a la Iglesia Católica[8] determinará en gran parte el derrotero que toman las letras y las artes en el recientemente fundado Ecuador. Tutelaje que se romperá con la revolución liberal de 1895 a pesar de que la influencia de la iglesia católica, en gran parte de la educación, la ha mantenido hasta nuestros días.
Este es el escenario donde se despliega la imaginación, los actores, los personajes y la tragedia-parodia-drama-paradoja y simulación de los ecuatorianos. En un permanente proceso de búsqueda y construcción (no es casual que algunos de los trabajos de “renombrados” cuentistas y cientistas sociales se refieran a la búsqueda de lo perdido[9]); de reconocimiento y fuga, de ampliación de los estrechos linderos patrios y retornos permanentes; de ansia de nuevos horizontes y nostalgia por el terruño –por la pacha mama-; de recuperación urbanística y olvido de aquellos que construyeron las iglesias, las catedrales, las casas coloniales y las republicanas; recuperación de los espacios de construcción de la ciudadanía sin mencionar que en aquellas plazas fueron quemados, ajusticiados, asesinados líderes indígenas. Es decir un proceso general de blanqueamiento sin que se tome en cuenta la voz de aquellos excluidos, marginados, olvidados por el poder quienes únicamente aparecen como objetos de políticas públicas o de beneficencia, objetos de estudio por parte de sociólogos y antropólogos; en el mejor de los casos, como personajes en la narrativa ecuatoriana y, en el peor, como causantes de la situación de atraso y dependencia del Ecuador actual.[10]

DÓNDE HABITA EL PUEBLO REAL, AQUEL QUE ES BUSCADO AFANOSAMENTE POR LOS SOCIOLÓGOS, ANTROPOLÓGOS Y LITERATOS

La reconstitución del escenario
Más de quinientos años después los elementos de la historia se mantienen; el mismo Dios que acompañó a los españoles en la conquista de América, ahora debidamente acuñado en papeles verdes, y las mismas y desgastadas palabras para tratar de imponer el discurso de la “modernidad” y el “progreso”, el “desarrollo” y el “futuro” y, para darle un tinte pluricultural de “sumak kawsay”.
Más allá de las expresiones de los sectores dominantes y de su desconcierto; el "levantamiento indígena"[11] constituye la irrupción de aquellos sectores "inviables" en el concierto de la historia. A la vez es la abolición de la dicotomía entre "el Norte, donde reinan el instrumentalismo y el poder, y el Sur, que se cierra en la angustia de su identidad perdida", que según Alain Touraine, no está debidamente delimitada y, precisamente, es en "los límites de un discurso -de qué se habla- (los que) convierten a éste, en un discurso sobre límites -cómo debe hablarse y hasta dónde-". Lo que impulsa la movilización de los desposeídos y excluidos, precisamente, son los límites de lo establecido, la incapacidad de traducir las normas constitucionales en realidades y en un nuevo orden económico.

Fernando Tinajero o "El desencuentro" y eterno desencuentro

La aparición de los nuevos movimientos y sectores sociales en el escenario nacional ocurre a fines de la década de los 80 y a comienzos de la de los 90. De estos grupos de la “sociedad civil”[12], se destacan: el movimiento de mujeres con la incorporación de varios puntos reglamentados en la Ley para su participación política y su denodado esfuerzo por construir la equidad de género –que luego de institucionalizarse aquel movimiento desapareció de la escenario político para constituirse en una agrupación normativa-; el de los niños que logró el reconocimiento de su calidad de ciudadanos y la incorporación de su nuevo estatuto en la Constitución Política del Estado ya en 1998; el movimiento GLBT que logró la despenalización de la homosexualidad y que lucha en la actualidad por la eliminación de la discriminación y el auténtico ejercicio de sus derechos sin temor a las represalias; y, el más importante, el movimiento indígena, montubio y de afro-descendientes que ha logrado interpelar al Estado nacional de manera recurrente en su papel excluyente, discriminatorio e inequitativo logrando grandes avances tanto en la Constitución de 1998 como en la del 2008.
Los acontecimientos de enero del 2.000 y la subsecuente huida de Mahuad a su refugio académico en Harvard; constituyeron el resquebrajamiento de la imagen del poder en lo simbólico con la presencia inconsulta de otros signos y de otros presagios. Fue un anuncio de la necesidad de re interpretar la historia, tratar de leer aquellos arcanos de los que están construidos los clímax de todo movimiento; un indio en el Palacio de Gobierno desestructuró la lejanía del poder, la inaccesibilidad, la distancia; permitió consolidar, en el imaginario indígena y popular, que el ejercicio del gobierno sí era posible, confirmando toda aquella práctica y conocimiento adquiridos en los espacios del poder local hacia el "buen gobierno" y dejando, seriamente resentido, el referente real construido con violencia y exclusión por los sectores dominantes de lo que es: poder y gobernar.

Si existe una disociación entre la imagen psíquica (representación o significado) y el referente real es que está en proceso de construcción o deconstrucción –precisamente ese espacio reservado a los elegidos, a los “patriotas”, a aquellos que construyeron este país sobre las manos, los huesos, la rabia y el trabajo de los indios, de los explotados-; otra concepción de poder y de gobierno compuesta de ingredientes reales e imaginarios a contrapelo de los discursos de los intelectuales –convertidos a la vez en "consejeros del Príncipe modernizador y (en) defensores del pueblo oprimido"[13]- que no logran comprender una dinámica que fluye por fuera de la racionalidad occidental; discurso -apropiado pero ajeno- de la razón, de la racionalidad, de la funcionalidad, de la subordinación, del orden y la cordura. Hay que meter, a como dé lugar, la realidad en el saco de las teorías de occidente.
El levantamiento indígena, que finaliza con la incorporación del concepto de plurinacionalidad[14] en la Constitución más reciente además de obligarle a sentarse a conversar sobre la nueva ley de aguas confirma que la construcción de la identidad es posible únicamente desde la irrupción, desde la ruptura; demostración que ha conllevado quinientos años y más. A pesar de las “bondades de la democracia” y de los esfuerzos estatales para "integrar" al desarrollo al sector indígena; no ha sido posible impedir su incursión en el escenario de la democracia –no en los términos elaborados por los tecnócratas de los años 70 ni de los de la actual administración, sino en las condiciones que los indígenas desean- para modificar el todo político más allá de las conquistas coyunturales obtenidas. Las innumerables rebeliones del pueblo indígena son una expresión concreta de creación colectiva de su visión del porvenir en su enfrentamiento permanente con aquellas fuerzas que actúan en su contra ¿Qué se esconde detrás del nuevo escenario, qué fórmula secreta se maneja debajo de los ponchos para que puedan doblegar la soberbia de los gobernantes de turno; qué ilusión galvanizada por el aire de los páramos permite la destrucción de los límites del discurso oficial, de la academia y de los medios de comunicación? ¿Está el código andino más allá del marco jurídico heredado de las polis griegas y romanas?[15]
Es necesario mirar a todo el proceso como un ejercicio condensado de construcción de identidad (y diferenciación). Es cierto que las condiciones económicas constituyen el detonante, es también evidente que el atraco cínico a los dineros del Estado y de la ciudadanía en @os@general es un acto que convoca a la acción y a la lucha; pero no son suficientes elementos para explicar, por sí mismos, la movilización creciente y el poder de convocatoria demostrado por el movimiento indígena a pesar de todos los intentos por dividirlo y manipularlo.

Raúl Pérez Torres máximo exponente de la "Teoría del desencanto"

El viraje hacia la izquierda experimentado por América latina desde hace ya una década permite desmentir la audaz aseveración de que no teníamos nada qué decir,[16] en un escenario que estaba dispuesto para dar el gran paso hacia la globalización determinada por las metrópolis. En la actualidad está en cuestión todo y estamos obligados a discutir los conceptos, nociones y categorías científicas creadas desde la modernidad occidental e impuestas como verdades absolutas, por obra y gracia de la colonización del pensamiento, bajo una forma de pensar etnocéntrica. El Ecuador a pesar de las aseveraciones[17] que desconocen la riqueza del conocimiento ancestral guarda una enorme gama de lenguajes iconográficos y orales que contienen un amplio saber acerca que, del desarrollo, tenían los pueblos originarios, concepto que de los términos vernáculos se la podría traducir como saber criar la vida. No es una disputa por el poder entendido en los términos occidentales, es una puesta en práctica de una forma de concebir la vida la que está en juego.
El movimiento indígena logra descolocar el discurso, cuestiona su construcción, sus constructores y sus límites; desmonta aquel sutil proceso que obliga a decantarse entre Ser, es decir expresar en toda su potencialidad la naturaleza humana -con sus distintos niveles de espiritualidad y animalidad- y Parecer, es decir asumir aquella razón objetiva que le deja inerme ante la realidad aplastante; además, y como si fuera poco, el movimiento indígena desarma el discurso de relojería de las clases sociales delimitadas de manera casi matemática, portadoras de su propia ideología lo que les impide construir una visión general de mundo. Entonces, es el momento de preguntarnos ¿cuál es la esencia que provoca esta catástrofe; cuál es la potencialidad de aquellos excluidos que dejan fuera de juego a los constructores de sentido en el ámbito del poder, de la filosofía, de las leyes y de la economía?
"El tiempo extraordinario ya sea como el tiempo de la catástrofe o de la plenitud, es el tiempo en que la identidad o la existencia misma de una comunidad entra en cuestión; es el tiempo de la posibilidad efectiva del aniquilamiento, de la destrucción de la identidad del grupo o es también el tiempo de la plenitud, es decir, el tiempo de la realización paradisíaca, en el que las metas y los ideales de la comunidad pueden cumplirse."[18] Es el momento de proponer un cambio; de manera radical (y, a su manera, exclusiva), transformar la visión lineal marcada por la racionalidad occidental hacia una cosmovisión que permita incluir los postulados ancestrales como principios fundamentales para garantizar la vida lejos de una concepción antropo centrista sino cósmica y mágica[19]; con lo cual se cerraría el círculo entre los pueblos que están fuera del proyecto histórico de occidente y que constituyen las tres cuartas partes de la humanidad.


NOTAS Y CITAS

Parte 1


1. “Bien: no sé si entonces era un hombre que soñaba que era mariposa, / o si ahora soy una mariposa que sueña que es hombre". Lao Tse.

2. Cumandá o un drama entre salvajes (1879), obra romántica en la que cuenta los amores, de final trágico, de la india Cumandá con el hijo de un rico hacendado, Carlos Orozco, y cuya descripción de la selva amazónica ecuatoriana cautivó en su época por su lírica y su realismo. En 1865 escribió la letra del Himno nacional del Ecuador. Algunas de sus obras más sobresalientes son: Ojeada histórico-crítica sobre la poesía ecuatoriana (1868), ensayo sobre el modo de organizar el mundo de las letras en su país; La virgen del sol (1861), leyenda extraída del folclore ecuatoriano; y Antología ecuatoriana: cantares del pueblo (1892). Ojeada Histórico crítica de la poesía ecuatoriana (1868). Cantares del pueblo ecuatoriano (1892); Miguel de Santiago (1892)

3. Al respecto véase 14 novelas claves de la literatura Ecuatoriana, de Antonio Sacoto o El nuevo realismo de Miguel Donoso Pareja.


El ministro de Educación y hoy poeta místicoRaúl Vallejo; al fondo la Virgen Dolorosa
4. De ella dice Raúl Vallejo: "(...) es la novela de las formulaciones éticas de un intelectual que procura asumir su responsabilidad frente a la historia. En ella está presente la búsqueda de sentidos que los individuos particulares y anónimos realizan en una sociedad profundamente clasista y decadente (Dios, la muerte, el amor, etc.) y la búsqueda de caminos que los individuos insertados en la dinámica de la historia realizan para la consecución de las utopías."

5. “nos fuimos apagando, descorazonados por la abulia del medio, por el grito al vacío, por la falta de imaginación, por el egoísmo, la falsedad, la cobardía, la división de las organizaciones de izquierda ...” (17); “Se instaló [sic] en nosotros la soledad y la vergüenza ...” Raúl Pérez Torres; Teoría del desencanto, Michael Handelsman dice de “Pérez Torres busca una especie de purgación espiritual del desencanto generado por los fracasos del idealismo revolucionario de los años 60”

6. Michael Handelsman dice de “Pérez Torres busca una especie de purgación espiritual del desencanto generado por los fracasos del idealismo revolucionario de los años 60”.


7. “La dialéctica de la libertad y el destino, de la épica y la tragedia, de la contingencia y el absoluto va tejiendo una vasta urdimbre de situaciones límites. "Para probar mi vida no tengo sino mi muerte", el verso de Vallejo es una de las claves de esta novela de múltiples símbolos. La experiencia guerrillera supone una cuotidianeidad gobernada por la amenaza y la tentación de la muerte que magnifica la plenitud contradictoria de la vida. Es, además, la situación excepcional que potencia las relaciones del individuo con la especie, del hombre con la historia. En la derrota final del grupo guerrillero, la libertad se transforma en destino, la épica en tragedia, el héroe en mártir.” Editorial El Conejo.

8. Artículo 68.- Este Congreso constituyente nombra a los venerables curas párrocos por tutores y padres naturales de los indígenas, excitando su ministerio de caridad en favor de esta clase inocente, abyecta y miserable. Constitución de Ecuador de 1830

9. El concepto de “patria” es definido así por distintos diccionarios hispanos: “La tierra donde uno ha nacido” (Covarrubias, 1611), “El lugar o país en que se ha nacido” (Diccionario de autoridades, 1726), “El país en que uno ha nacido” (Diccionario de Terreros y Pando, 1787). Estas definiciones suponían también un sentimiento de lealtad al lugar de nacimiento. Por tanto “patria” aparece en la tradición hispana como una lealtad filial, localizada y territorializada. En Nación y Patria: las Lecturas de los Comentarios Reales y el patriotismo criollo emancipador; Jesús Díaz-Caballero.
www.dartmouth.edu

10. En la Constitución de 1869 se llegó a establecer que para ser ciudadano se debía ser católico.

11. En busca del pueblo perdido, Adrián Bonilla; En busca del cuento perdido, Eskeletra Editorial


12. Hurtado, Osvaldo; Las costumbres de los ecuatorianos. Editorial Planeta. 2007

13. Proceso iniciado en 1990 con la movilización exigiendo el reconocimiento de la plurinacionalidad y de la territorialidad y que no ha cesado hasta la actualidad.

14. Aquellas formas de vida social de los hombres que están más allá de las formas de vida reguladas por las funciones del Estado, es decir, que tienen carácter privado

15. Touraine, Alain. Crítica de la modernidad. Temas de hoy. Ensayo.

16. Antes, la historia de esos pueblos eran muchas historias. Después de la "conquista" comienza la historia de esa creación europea que es "el indio". Mires, Fernando. El discurso de la indianidad.

17 .“El código andino quichua gira en torno a seis valores básicos. Los tres primeros AMA QUILLA (no haraganear), AMA LLULLA (no mentir) y el AMA SHUA (no robar); en tanto que los otros tres valores son amor por la tierra, reciprocidad y presencia de lo sagrado” Rosero, Fernando. Levantamiento indígena: tierra y precios. CEDIS. 1990

18. Schmidt, Wolfgang “Mientras Europa y Estados Unidos se han enclaustrado en el relativismo desencantador del ‘postmodernismo’, América Latina no tiene nada que decir. Los discursos de los 60 y 70 se quebraron frente a la revolución informática y al ‘boom’ económico de los centros de acumulación”. En los límites de la modernidad. En: Debates sobre Modernidad y postmodernidad. Nariz del Diablo. 1991

J.E. Adoum "superstar"


19. Al respecto véanse las visiones de Jorge Enrique Adoum: Ecuador, señas particulares (“Creo que no tuvimos el comienzo que habríamos querido...no hubo aquí nada equivalente, aunque fuera de menores dimensiones, a lo que tuvieron mayas, aztecas, incas...); la de Miguel Donoso Pareja: Ecuador, identidad o esquizofrenia (...pienso que a estas alturas de nuestra existencia como país, tenemos que asumir el nombre que tiene, darle toda la dimensión que podamos y sumarla a la que, a pesar de todo, tenemos y nos permite sentirnos ecuatorianos).

20. Echeverría, Bolívar. Ceremonia festiva y drama escénico. Ponencia del autor en la mesa redonda "el arte y la vida cotidiana" efectuada en la UNAM el 27 de noviembre de 1992.económico de los centros de acumulación”. En los límites de la modernidad. En: Debates sobre Modernidad y postmodernidad. Nariz del Diablo. 1991

21. Concretar los esfuerzos por redescubrirnos y resignificarnos en el proceso de construcción de la Casa Común de los ecuatorianos. “Mostrar la visión cualitativa de la buena vida de la civilización occidental moderna, basada en la escisión sujeto / objeto y la visión amerindia basada en lo contrario: el continuo biosférico”, es clave para el nuevo diseño de políticas públicas que pueden sacarnos de situaciones tercer mundistas, hacia un estilo de vida convivial y equilibrado.

* Una versión completa de este ensayo en

http://labios-mayores.blogspot.com/


NOTICIAS DEL AUTOR


Pablo Yépez Maldonado, Ibarra 1958

Poeta y novelista. En los ochenta integró el taller de creación literaria Matapiojo. Ha coordinado varios talleres de creación y ensayo literario. Actualmente forma parte del colectivo literario K-Oz de Quito y del movimiento literario Demolición.

Bibliografía:

Poesía: Con las manos en los bolsillos, Editorial Matapiojo, 1990; Deseábulos -coautor- Editado por la Red Cultural Imaginar, Quito, 1993; Reconstrucción metálica -Primer Premio Trienal de Poesía, Cuenca, 1993- Búho Editores, Quito, 1995; Toca piano duende de la magia, Búho Editores, 1997, Agenda Pagana K-Oz editorial,2008.

Novela: La alcoba de los patojos, Segundo Premio, II Bienal de Novela Ecuatoriana, Quito, 1993-, K-Oz Editorial, Quito, 2001. Prepara dos novelas históricas sobre la década perdida en Ecuador: los 80s

Categorías: Poesía

SOLIDARIDAD AMERICANA!

Mié, 01/20/2010 - 22:06

"EL REINO DE ESTE MUNDOestá hoy latiendo en Haitíy el maestro Alejo Carpentiermás vivo que nunca...

http://es.wikipedia.org/wiki/El_reino_de_este_mundo

Categorías: Poesía

DEMOLICIÓN EN MOVIMIENTO: SERIE ENSAYOS 1

Dom, 01/10/2010 - 00:12

ES IMPOSIBLE LA CONSTRUCCIÓN DEL SUMAK KAWSAY SIN EL PENSAMIENTO ANDINO; ES IMPOSIBLE UNA REVOLUCIÓN EN EL ECUADOR SIN EL SUMAK KAWSAY


Por Alfredo Pérez Bermúdez (*)


El Ecuador ha emprendido el irreversible camino de una política independentista y de progreso, distinta y nunca antes vista en su historia de desencuentros que llevaron a todo un país al borde del colapso y su desaparición discutida y hasta ensayada en varios eventos antes, durante y después de conformada la República.

Los contenidos de la actual Constitución ecuatoriana, aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en julio del 2008 y ratificada mediante referéndum popular el 28 de septiembre del mismo año, es prueba contundente de este nuevo andar, especialmente porque la propuesta de construir la Sociedad de Buen Vivir, inserta en el documento antes nombrado, conlleva, al menos en la teoría, la esencia ontológica de los ecuatorianos y su multidiversidad étnico cultural-intercultural.

Sin embargo, entender dicha construcción significa la comprensión, el establecimiento y la puesta en práctica de nuevos-viejos paradigmas civilizatorios que, estando encarnados en la población andina, no han aflorado debido al proceso de ocultamiento y colonización del pensamiento al que ha estado sometida desde la llamada conquista de Amaraka y que solo se podrán lograr a partir de una política creativa e innovadora de recuperación, fortalecimiento y potenciación de los saberes y las ciencias ancestrales, que durante más de cinco siglos fueron sometidas a la inquisición de diverso tipo y negadas o han estado -como lo están hasta estos instantes, incluso desde ciertas prácticas estatales- marginadas a reducidas exhibiciones folklóricas desde la percepción y el diseño de la cultura dominante (1).

Tal catástrofe generacional que ya consta en los anales de la historia mundial, tiene hoy en día, el carácter de la indulgencia y resarcimiento, que debería aspirar a reconstruir procesos cognoscitivos de alto nivel científico y espiritual, para elevar la sanación de la vida sobre la Tierra, tan maltratada por el desarrollo científico industrial eurocentrista y sus habilidades depredadoras. Es así que la ejecución del postulado constitucional, es un desafío que podría permitir guiar nuevos procesos para incidir en el desarrollo de nuevas-viejas potencialidades hacia garantizar la memoria colectiva de nuestros pueblos, en un escenario de equilibrio social y de respeto por las diferencias, pero sobre todo para superar la actual “crisis de pensamiento” que ha sido señalada por el propio Presidente de la República, Ec. Rafael Correa Delgado, y de este modo cubrir el vacío de elementos comprensivos en el plano de la gestión cultural que, aún desde el reduccionismo de sus actuales dirigentes, no se ha podido emprender debido al enfrascamiento en confusos e inútiles metalenguajes, si de revolución hablamos, pues este módulo de gobierno es clave para los procesos de cambio en estos palpitantes tiempos (2)

Excelentísimo Rafael Correa, Presidente del Ecuador

Es necesario entender, ética y moralmente, que la cimentación de la sociedad del conocimiento y la información, basada en la revolución tecnológica, ha ampliado los espacios del saber de forma inimaginable, donde empieza a ser indiscutible lo virtual (entendido no solo en el campo de la comunicación, sino como la vida y lo que la sostiene en unión inseparable, en el marco de la inmanencia, laboratorio de todo lo posible y sus diferencias, variedades y diversidades) y que asistimos a una profunda modificación de la visión global del mundo, entrando, por sobre todo, por las puertas de nuevos paradigmas civilizatorios, donde se reactualiza la voz de lo antepasado, ofreciendo nuevas condiciones para pasar de la confrontación a la integración, del conflicto a la cooperación.

Así, la voluntad de asumir dialógicamente el futuro constituye un reto y un desafío, un factor de vital importancia para la sobrevivencia de nuestra población; ello significa saber vivir sabiamente para mantener el equilibrio que requiere no solo la sociedad humana sino, bajo el nuevo-viejo paradigma holístico, el mantener relaciones de equilibrio con los otros seres que habitan el entorno para permitir la sanidad ambiental, social, emocional y espiritual de los pueblos en su todo complejo, pues hasta ahora, la alteración y trasgresión de los códigos de relación entre el ser humano y los seres del universo, han provocado el estado de dolencia y morbilidad en que se encuentra el planeta.

Para los pueblos de América, la conquista, la colonización y la creación de las repúblicas, ha significado la pérdida violenta no solo de territorios, sino de conocimientos, prácticas, lenguas, patrones alimentarios, espiritualidades, códigos de ética y moral, de trato con los mayores (no solamente humanos), es decir la ruptura del diálogo intergeneracional (familia), la destrucción de las relaciones sociales (comunidad) y la imposición de formas ajenas y destructivas de vida.

Sin embargo, las intenciones de superar el desprestigio de lo tradicional occidental y revalorar lo autóctono, marcan sus propios límites en cuanto a conceptualización y aplicabilidad, en sociedades cada vez más integradas a un mundo globalizado. Así, el desafío que tenemos es múltiple, partiendo de la necesidad de que hace falta conceptos epistemológicos con una gran capacidad integradora que nos permitan obtener una base paradigmática para comprender las distintas y diversas realidades de la sociedad.


Los ajustes funcionalistas que se han dado para canalizar el qué hacer en nuestra sociedad han arrojado una serie de reformas y leyes que antes de viabilizar, obstaculizan el paso de la democracia representativa a la democracia participativa-igualitaria-integradora y solo representan la discriminación generada desde la absorción marcada por la apertura de los mercados en el esquema neoliberal, que ha estado impulsando una nueva manera de relación y articulación entre los distintos procesos (3).


Desde el lado que está en etapa de plena visibilización, el de los pueblos originarios, la lógica es ciencia ecosistémica, donde el sujeto explica mediante integración entre iguales los elementos de la realidad tangible e intangible vista como sujeto. Así, el Buen Vivir o Vivir Bien (Alli Kawsay) es la vida en armonía con el ayllu y el continuum de las relaciones sociales, comprende las constantes e indivisibles relaciones armoniosas entre la naturaleza y los entes protectores, donde el dominio del conocimiento de ese todo complejo se ha estado transmitiendo de generación en generación.

En la construcción de la Sociedad del Buen Vivir, no se trata de discriminar una cultura altamente tecnológica, sino de remontar hegemonismos desde el replanteo de pensamientos filosóficos a la relativización horizontal cultural, que exige la plurimodernidad, lo cual pasa por la reconstrucción de legitimidades entre los actores sociales que otrora se consideraban antagónicos para superar rupturas en el círculo de reproducción simbólica. Esta será una gran tarea a emprender por nuevos logros en la perspectiva constructiva de la sociedad del buen vivir, del vivir sabiamente o del buen ser, basados en una visión compartida de futuro, sin auto engañarnos ni engañar a los otros respecto al deseo de establecer el diálogo intercultural.

Bajo este gran paraguas se encuentran en juego la democracia formal, legitimada en las varias elecciones acaecidas durante los años 2006, 2008 y 2009, que dieron sendos triunfos al movimiento político de la revolución ciudadana y la construcción de una nueva que requiere redescubrimientos y resignificaciones para llegar a habitar decentemente la casa común de los ecuatorianos. Así pues, “Mostrar la visión cualitativa de la buena vida de la civilización occidental moderna, basada en la escisión sujeto / objeto y la visión amerindia basada en lo contrario: el continuo biosférico”, es clave para el nuevo diseño de políticas públicas que pueden sacarnos de situaciones tercer mundistas, hacia un estilo de vida convivial y equilibrado.

A pesar de que el término interculturalidad (4) es utilizado en todos los discursos contemporáneos, casi nada o muy poco se ha hecho para sistematizar los saberes y las ciencias de las nacionalidades y pueblos originarios, valorarlos, equipararlos y ponerlos al servicio de la sociedad y peor insertar tales conocimientos en programas y proyectos de desarrollo cultural o en los currículos de los procesos de educación básico, medio y superior; es más, se ha intentado ocultarlos inquisitoriamente para no develar otra verdad: la reconstrucción de una nueva manera de acercarse al saber desde los parámetros de respeto a la naturaleza y no de lucha contra ella.

Los conceptos, nociones y categorías científicas han sido creadas desde la modernidad occidental e impuestas como verdades absolutas, por obra y gracia de la colonización del pensamiento, que impone una forma de pensar egocéntrica; las ciencias, como las historias han sido localizadas, escritas y gravadas por los vencedores (5). No obstante, debe reconocerse que el Ecuador es un país afortunado que cuenta con catorce pueblos y trece nacionalidades indígenas, la población afro descendiente y “los mestizos”; todos ellos con sus propias potencialidades socio culturales y con una carga de ancestralidad legitimada en la práctica, cuyos conocimientos han sido protegidos a lo largo de más de quinientos años por personas especiales, descendientes de las culturas originarias y por una enorme gama de lenguajes iconográficos y orales que revelan el amplio saber que sobre su desarrollo tenían tales culturas; tan útil hoy, sobre todo en el mundo de hoy (6), como en el pasado; tratamiento que en términos ancestrales sería saber criar la vida o el establecimiento del yanantín o el munay, que es conciencia, cariño a la trama de la vida que no pudo descifrar Charles Darwin, cuyas leyes los ecólogos y demás científicos hoy intentan penetrar.

Y ha sido desde estos pueblos y nacionalidades, supuestamente vencidos por la colonización de todo tipo y especialmente de lo cognitivo, donde se genera la renovación del pensamiento latinoamericano sobre la base de contenidos en los distintos ámbitos del saber: antropología; ciencias del espacio y el territorio (arqueología; arquitectura; urbanismo y ordenamiento territorial); etno medicina; medicinas alternativas y nutrición; geobiología, geofísica, ambientes y recursos biosféricos; arqueo astronomía, astronomía, cosmo biología y paisajes culturales; agro ecología, microbiología y patrimonios genéticos; etno socio lingüística, semiología, simbólica, lenguas y escrituras ancestrales; física, matemática y geometría; procesos iniciáticos; técnicas rituales; potencias y desafíos de la sabiduría ancestral. Sin embargo, la reserva de información almacenada en los pueblos y nacionalidades originarios se ve limitada por la falta de políticas socio-culturales y científicas que permitan valorar tales fuentes y comprendidos para ponerlas al servicio de la nación, de la humanidad y su desarrollo armónico.

Son contados los esfuerzos por sistematizar, dentro de los límites de la epistemología andina, los nuevos-viejos paradigmas civilizatorios desde nuevas-viejas fuentes para aportar al desarrollo integral de la sociedad. Centros de estudios como la editorial Abya-Yala, la Universidad Amawtay Wasi, las escuelas de Antropología, y a nivel estatal, la Dirección de Salud Intercultural del MSP, la Subsecretaría de Diálogo Intercultural del Ministerio de Educación, así como investigaciones individuales, por situar unos cuantos ejemplos, han logrado en algo poner en movimiento ciertas categorías del discernimiento ancestral, mediante publicaciones que no son de conocimiento público ni tienen mayores niveles de circulación. Pero más allá de ello, están los contenidos que tienen que ser debatidos, validados y difundidos de manera amplia, bajo regímenes académicos y de otras formas de circulación y transferencia de la información, legitimadas legal y metodológicamente por el Estado, es decir de todas las instituciones públicas (principalmente) y privadas relacionadas directa o indirectamente con estos temas, respetando arquetipos, paradigmas y fuentes, sobre todo fuentes.

Cabe subrayar que las fronteras de tales contenidos aún son inimaginables para el pensamiento greco latina, llegando al extremo de lo perplejo y solo entendido en el propio campus ontológico mental único de los guías espirituales de los pueblos originarios, lo que puede ser entendido como un choque entre la manera reduccionista de ver las realidades que tiene la cultura eurocentrista con el otro tipo de inteligencia que manejan las colectividades andinas. Así, mientras la cultura occidental se maneja por el individuo, la cultura aborigen por lo comunitario; mientras uno por la dualidad contradictoria, el otro por la dualidad complementaria y la reciprocidad paritaria o binaria; uno por lo cuantitativo, otro por lo cualitativo; división e integración holística; materialismo y sinergias biocósmicas; depredadación y conservación, etc. Si en la lógica occidental (positivista), el sujeto explica fragmentariamente la realidad, vista como objeto y la dota (construye) de sentido desde sus categorías científicas, el saber ancestral no conoce de bifurcaciones; pareciendo no haber puntos de encuentro entre estas formas de ver, sentir y “explicar” las realidades (7)



De lo anteriormente dicho, deriva aspectos fundamentales del denominado progreso de las sociedades. Así, por ejemplo, desde la perspectiva del desarrollo planteada por los organismos internacionales de crédito, que históricamente han sido los que han determinado las pautas de la gestión pública nacional, como el Fondo Monetario Internacional –FMI-, el Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, el Banco Mundial –FM- y otros de los países bajos o de nivel andino, o de algunos que al parecer inyectan recursos con fines poco claros (8), la “calidad de vida” ha estado marcada por los cálculos econométricos y las estadísticas, como únicas formas de identificar la realidad de un pueblo a fin de cubrir sus necesidades (infraestructurales), sin considerar los factores cualitativos que son vitales desde y para los pueblos originarios, así como para la nación entera.

Hasta ahora, estos cálculos econométricos y las estadísticas, han sido la única forma de identificar y “superar la pobreza” sin recapacitar en torno a que el desplazamiento de los valores comunitarios, la desintegración de sus estructuras y la alienación del mundo espiritual han afectado al bienestar de las personas, más que la carencia de bienes físicos. Esta es una tarea que debe ser propuesta para consensuar en que la lucha contra ella, la pobreza, es más que mejorar la base económica y el acceso a los servicios públicos y constituye un factor que puede definir la verdadera importancia de la identidad cultural, la interculturalidad, el enraizamiento físico, mental y espiritual de las personas y sus comunidades, ya sean rurales o urbanas, ya de las pequeñas y grandes conglomerados o ciudades.

No se trata de ver un “occidente malo” versus lo “andino bueno”. Se trata de construir una mirada sobre nosotros mismos, de tal manera que podamos emprender este camino juntos, a partir de revalorar los recursos cognoscitivos con que cuenta el pueblo del Ecuador, sus sociedades y comunidades. Afortunadamente ciencias metodológicas modernas como la cuántica, generadas en observaciones de laboratorio, vienen a dar perspectivas de comportamientos acordes con las partes, lo cual de por sí ya constituyen salidas que pueden ser conjugadas para lo que deparará a las futuras generaciones.

No ponemos en tela de juicio, entonces, las grandes contribuciones que tienen los saberes y las ciencias ancestrales, sobre todo en estos momentos históricos que vive el Ecuador y América. Creemos que es de vital importancia para la sostenibilidad de la vida sobre el planeta el que se considere a estas como factores fundamentales para el logro de un todo social equilibrado, armónico y convivial.

Si hasta ahora ha estado funcionado un solo lado de la esfera cerebral mundial o de los gobiernos locales y sus localidades, así como de los individuos, es hora de que la otra, empiece a ser visibilizada y a operar para el bien común, pues como se ha dicho en algún foro: todos somos indios de alguna parte de la tierra.

Finalmente, no me cabe la menor duda de los demostrados aportes que los pueblos ancestrales han hecho y hacen en su cotidianidad al desarrollo del país, como no vacilamos en declarar que desde sus raíces se levanta un nuevo y trascendente amanecer, hasta ahora desconocido y peor practicado por el mundo en sus diferentes estamentos y por ello mismo la aseveración de que el futuro de la humanidad está en los Andes. Así lo han demostrado los ciclos históricos, así lo demuestran ciertos signos socio cósmicos, así se irán revelando querámoslo o no; y lo que nos corresponde, como seres humanos dotados del privilegio de la inteligencia, es ayudar a que este proceso se dé sin mayores riesgos de los que naturalmente se han de dar. E ahí pues, -si se toman en serio estas palabras-, la puesta en práctica de ciertos contenidos que deben ponerse sobre la mesa del debate cultural y científico nacional.


Kito, solsticio de diciembre/2009


NOTAS


(1) Me permitiré, a lo largo de este artículo y sus pies de página, insistir en el ámbito de la cultura por ser estrictamente de mi competencia y por cuyos procesos he luchado toda mi vida a nivel urbano y rural, pero fundamentalmente porque considero que no habrá una verdadera revolución ciudadana si no hay revolución cultural, cosa que desde el Ministerio de Cultura no se ha planteado hasta la fecha, tal es así que en el Plan Nacional de Desarrollo constan todas las revoluciones, excepto la cultural, a no ser porque al momento se haya tomado en cuenta mi reclamo (realizado durante la socialización del Plan) para que se incluya esta palabra-concepto en la parte de orientaciones del PND (ejes del cambio y orientaciones éticas).

(2) El vacío conceptual y los constantes cortocircuitos de tipo administrativo del Ministerio de cultura, bajo la dirección del Sr. Ramiro Noriega Fernández, han sido factores de un divorcio total de esta Cartera de Estado con los procesos de cambios que pretende la Revolución Ciudadana. Su particular “política” ha sido conducida por el criterio de que “la cultura se genera en la academia” (R. Noriega. Foro Nacional de Cultura. Facultad de Ciencias Sociales FLACSO – Ecuador. Marzo del 2008), llevándole seguramente, a autoconvencerse de que la cultura es un circo de piruetas arbitrarias o que esta es “las bellas artes, lo demás es antropología”, lo cual choca con el animismo de nuestras realidades y su todo complejo cultural que genera muchísimos y múltiples desafíos.


Ramiro Noriega: Ministro de Cultura del Ecuador


(3) La Ley de Cultura entregada a la Asamblea Nacional por el Ministerio de Cultura revela los vicios funcionalistas y deterministas del neoliberalismo del que venimos debatiendo y confrontando desde hace treinta años. Héctor Manosalvas decía en diario el Comercio, entre otras cosas irónicas, hilarantes, que el Ministro Noriega “confunde magnesia con gimnasia” (en cartas al Director, 29 de septiembre del 2009) y en esta misma líneas creo que confunde instituto con institucionalidad. Y es partir de este barullo -o tal vez dislexia- que ha generado, hasta la fecha, un mercado de ofertas de creación de institutos con perspectivas puramente academicistas. Así la cultura, o más bien dicho “las bellas artes”, serían engendradas por un parto virgen o por la cabeza omnipotente de sus gestores, estando lejos de la manera como nuestras culturas “explican” su propia existencia y dinamia (hablo en perspectiva también). En su desesperación por impulsar el Instituto del Cine y en uno sus arranques “intelectuales” ha dicho que “el audiovisual es un escenario ineluctable de la acción pública actual… Va a estar cada vez más presente en la vida de cada vez más personas. Es como la revolución de la imprenta. La civilización cambió a partir de ahí y hoy lo audiovisual está haciendo eso” (El Comercio 13 de octubre del 2009); solo que esto ya lo dijo la Unesco hace treinta años y los estudiantes de ese entonces ya lo analizamos cuando hablábamos de “la caja boba”.

(4) Al respecto, Yves Guillemont, nos dice que “la Interculturalidad es un concepto en el cual la cultura indígena tiene que adaptarse a la dominación cultural, económica y en general, hegemónica de la modernidad o globalización” y sostiene que la lógica “cataclísmica del antropo-etno-ego-centrismo… la fatalidad de la ontología occidental, es lo que la modernidad quiere que sintamos” y sin embargo esto no podrá suceder debido a que “otra lógica ha vencido a la muerte, vive, resiste y se reproduce como práctica y conocimiento”; es decir hay esperanza (prólogo al libro “Qhapaq Ñan: la ruta Inka de la Sabiduría” de Javier Lajo. Centro de Estudios Nueva Economía y Sociedad –CENES. Lima – Perú. 2005).

Pero Javier Medina va mucho más lejos: “lo que se trasiega bajo este nombre es un gran simulacro y una gran estafa intelectual. Tenemos que tener la lucidez de reconocer que, por razones lógicas que luego se concierten en sicológicas, éticas, políticas, teológicas, militares, etc. nos es imposible aceptar al otro en su alteridad ‘concreta’ por la vigencia, en nuestro ‘disco duro’ de los principios lógicos de la tradición occidental” Citado en el mencionado libro, pág. 175.

(5) Se me ocurre pensar que, por ejemplo, para definir ciertas categorías que derivan de palabra claves, se recurre a la etimología griega. Así (otro ejemplo), la cadena trófica, que es el paso de la energía de unas especies a otras, es delimitada desde cierta gnoseología que ha generado las ciencias helenas. ¿Que pasaría si en vez del griego se define dicha cadena (y todo el saber científico) desde nuestra epistemología ancestral, desde la “etimología” del Zápara, del Awapit, del Tsafiki o cualquiera de nuestros lenguas ancestrales?

El filósofo y activista indígena peruano Javier Lajo

(6) El problema del calentamiento global, según Javier Lajo, no se debe tanto a la contaminación industrial (factor importantísimo de los graves cambios climáticos), sino a la lenta variación que se esta produciendo de la inclinación del eje de rotación de la tierra, ubicado actualmente en 23,27º con respecto al plano de la órbita que describe alrededor del sol y de la cual depende la regularidad de los climas, la distribución inteligente de la luz, el calor sobre la tierra y la vida misma. Apunta que este eje no es fijo, es más, es inestable: un equilibrio muy delicado que se produce por el efecto trompo del eje (que para los andinos es el elemento principal del equilibrio del mundo, el verdadero Sumak Kawsay) el cual termina su rotación cada 26.000 años completando el año platónico ¡si es que lo completa! dice. Ahora, por esta inestabilidad, el eje tiende a inclinarse más y más, hasta que se produce los fenómenos que nuestros pueblos llaman los Pachacutik, que significa que “la tierra se da vuelta”, provocándose cataclismos sobre los cuales el ser humano no tiene control alguno (Libro citado y diálogos mantenidos).

(7) “Nuestras palabras son igual que pozos, en esos pozos caben las aguas más diversas: cataratas, lloviznas de otros tiempos, océanos que fueron y serán ceniza, remolinos de ríos y de humanos y lágrimas también. Son los mismo que gentes nuestras palabras y a veces mucho más, no simples portadores de un significado, de un significado que siempre es un significado solamente, no son esas vasijas que se aburren con la misma agua guardada hasta que sus personas, sus lenguas, las olvidan, se rompen o se cansan, tumbadas, menos que muertas. No. En nuestras vasijas caben ríos enteros, y si acaso se quiebran, si acaso se raja la envoltura de las palabras, el agua sigue allí, vívida, intacta, corriendo y renovándose sin parar. Son seres vivos que andan por su cuenta, las palabras, animales que nunca se repiten, que nunca se resignan a una misma piel, a una misma temperatura, a unos mismos pasos” (palabras de Ino Moxo en el libro “Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía” de César Calvo Soriano, publicado por el Centro de Estudios para el Desarrollo y la Participación; 1981; Iquitos – Perú). He ahí una lectura (y una otra realidad en términos de Carlos Castaneda) donde hurgar los historicistas y estructuralistas de la lengua, principalmente para un inefable Ministro de Cultura que asegura: “no sufrir de las paranoias de la ancestralidad”.

Francisco Salazar: Viceministro de Cultura

8) La Agencia de los Estados Unidos de Norteamérica para el Desarrollo Nacional –USAID- por ejemplo, de la que parece no desprenderse a lo menos ideológicamente, escolásticamente, el grupo Ruptura 25, al que pertenece el actual Viceministro Francisco Salazar, quien en sus elucubraciones matemático-“culturales” (es ingeniero mecánico) nos ha propuesto, de la manera más lineal y desvergonzada, la(s) siguiente(s) fórmula(s) para definir, conceptual y prácticamente, los procesos en este módulo de gobierno, en cuanto sistema: a) “memoria + creación + comunicación = cultura”; b) “cultura + diálogo = interculturalidad”; c) “interculturalidad + ejercicio de los derechos culturales y sociales = ciudadanía”; d) “ciudadanía + gestión pública = sistema nacional de cultura” (presentación en power point, elaborada aproximadamente en abril del 2009). Y a esto y otros artificios de una tecnocracia de bar y escritorio, le llamaron “principios del sistema nacional de cultura” y “proyecto político” y a esto le rotularon “construyendo soberanía cultural desde la ciudadanía”.

NOTICIAS DEL AUTOR



(*) Alfredo Pérez Bermúdez.- Poeta, escritor, investigador de los saberes ancestrales, comunicador social y miembro del colectivo K-Oz, integrante del movimiento literario Demolición; es uno de los principales gestores de la estructuración del Ministerio de Cultura del Ecuador a inicios del año 2007, del cual fue Director de Gestión Local y Desarrollo Cultural Comunitario hasta junio del 2009 y desde cuya instancia organizó el Plan estratégico del área, en cuyo marco estructuró los proyectos “Diálogo de saberes y ciencias ancestrales”. Ha ejercido la docencia universitaria en las universidades Internacional del Ecuador y Central del Ecuador. En el plano literario cultural ha publicado cinco libros entre ellos un ensayo sobre los talleres literarios de los 80s en Quito: La posibilidad de soñar por escrito, y ha recibido varios reconocimientos literarios a nivel nacional.

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Categorías: Poesía

POESIA ECUATORIANA DE FIN DE SIGLO XX

Dom, 12/27/2009 - 12:43
9 de los 90Por Ramiro Oviedo*

La lengua es un artefacto testarudo, un avión con propulsión a chorro o un burrito plomo que se obstina en contar la relación del poeta con el mundo, en volvérnoslo presente en su ausencia, informando y deformando para revelar lo que pasa en las sienes o en las tripas.

Sin escamotear el peliagudo zigzag de la realidad, yéndose de coles a nabos o pidiéndole a veces peras al olmo, cada quien quiere afirmar una escritura, ya manipulando imágenes reales o imaginarias, ya subiéndose al árbol del humor, de la ironía, de la alegoría, de la levedad o del desbocamiento arrollador. Los “diez poetas de los noventa nacidos en los 60” –unos más vanguardistas y trasgresores, otros más anacrónicos- , hacen en esta antología el balance de un período de su itinerario vital, el mismo que desemboca en constatación, declaración, lamento metafísico, aullido, rictus sarcástico, según el caso.

La relación que logra establecerse con la realidad transmutada, con sus ambigüedades y sus deformaciones – síntoma de conflicto-, las maneras de conducir al lector a descubrir un mundo común y más o menos cuadrado, que es el de todos, transformado gracias al poder transportador del lenguaje en un mundo añadido, terminarán configurando la huella escritural de este grupo.

¿Qué pueden, específicamente, tener en común estos diez poetas, que a lo mejor no se conocen, ni se escriben, ni se han visto nunca ni en pelea de perros, y que van a darse manos a boca en una cita virtual, por voluntad de K-Oz ?

Valga como respuesta mi respeto a la palabra y mi complicidad con el trabajo de la gente que tiene memoria y que no quiere que nadie la pierda. Comparto con estos poetas las mismas incertidumbres, las mismas crisis, las mismas preguntas, y con los editores las mismas inquietudes respecto a la selección, difusión y sistematización de la producción poética de nuestro país. Entonces vamos, pero, como decía mi abuelo, primero las damas.

Primero las damas

Con este título nos situamos, para evitar interpretaciones erróneas, fuera de toda intención sexista o desarticuladora de una producción concreta en un tiempo dado. Tampoco se intenta romper el tiempo de la historia que es el mismo para todos. Simplemente, los textos de Margarita Lasso y de Maria Fernanda Espinosa huelen a mujer desde lejos y por los cuatro puntos cardinales, y eso no tiene nada de reprochable. Contrariando la idea de que la poesía no tiene sexo, el ADN de ésta es flagrantemente femenino, y ese es el posicionamiento del yo, cuando habla -la primera- de la selva nacional encarnada en una mujer mítica, y -la segunda-, de focas exterminadas, de serpientes y ratones, o de un puerto gringo tragándose el mundo, y en esa perspectiva, hay que separarlos del resto, como en los colegios de monjas de los años sesenta. Aquí la poesía es hembra, y punto.

María Fernanda Espinosa
Aunque compartan a veces registros de escritura afines con la del resto de materiales, el quid de estos textos es su respiración XX. Textos-hembra, en los que Maria. Fernanda, por ejemplo, se muestra experta en ecología, tierna, sensible, solidaria, grata, capaz de leer la selva y a una mujer en osmosis con ella, o en los que Margarita se vuelve más foca que la foca (víctima) y más ofidio que el ofidio (asesino), o sea salvaje a carta cabal, en un mundo de machos.

Lo bestial y profundamente humano de Margarita, en el circo del mundo, inundado de machos depredadores, de hembras que no les van a la zaga y de espacios urbanos castradores, sustenta la violencia asumida por el lenguaje, en franco contraste de ambientación y de tono con el texto de Maria. Fernanda, que transforma la elegía en croquis de un espacio telúrico-cultural que hay que preservar. Las relaciones: hembra-macho y naturaleza-cultura, respectivamente tratadas, de manera alegórica y con un rico estrato simbólico, terminan abriendo el debate sobre cuestiones éticas, ecológicas y antropológicas, que atañen a nuestra contemporaneidad.

Lasso, desde un palco universal, enriquece el bestiario invirtiendo los códigos, animalizando al homo sapiens, o haciéndolo adoptar la impotencia de unos o el poder totalitario de otros, en este caso, lo inhumano de la víctima y del verdugo. La frontera entre unos y otros se borra y todos terminamos en un mundo de bestias ambiguas ya sometidas, ya dominadoras. A la violencia del mundo, Lasso responde con la violencia del gesto, matizado por la ironía. La voz poética acaba al final salvándose por sí misma. Espinosa, por su parte, que parece sentada en la cima de un árbol amazónico, con una reserva lírica de chorrera traza el retrato de una mujer total, como recurso para rescatar el potencial simbólico de la fauna y de la flora amazónicas y, a la vez, como bote salvavidas del hombre. Aquí, la voz poética espera materializar la herencia de otra mujer para salvarse.

Margarita Laso
La elección espacial del oriente ecuatoriano (María Fernanda) y del Ártico, o de un departamento con vocación de circo en cualquier barrio quiteño, o de South Seaporton ( Margarita), no es inocente; el carácter aparentemente neutro del lenguaje en el último poema, texto crudo que funda el frío, y que alude a la soledad y al descalabro de la modernidad, se equipara - por contraste- a la "maternidad" frugal del léxico de Espinosa, que se empeña en inventariar las bondades de la naturaleza y de la mujer que conoce sus códigos, vista esta última como un elemento más de la tierra sabia y generosa, aunque el sesgo socio-económico brille por su ausencia.

El tono y la ambientación en ambos textos son diametralmente opuestos, y el sustrato poético se sustenta en el juego de oposiciones, tratadas con golpes certeros y contundentes por parte de Lasso, y mediante la acumulación y la progresión por parte de María Fernanda, que refinadamente camufla la pluralidad semántica, llegando a abordar, incluso, la crítica literaria, cuando pide a Matilde, que en paz descanse, "habla con los pájaros/ para que recobren el silencio / y puedan parir /planta musgo y líquenes / en las acequias estériles del páramo..", lo que equivale más o menos al "¿por qué no te callas?” del gil Juan Carlos, pero ya no dirigiéndose a Chávez sino al 90 % de poetas ecuatorianos que -parece- deberían callarse para preservar la capa de ozono de la literatura nacional.

El animal poético de cada texto no está en duda. Cantar a la selva, mostrarnos los colmillos del macho o exhibirnos la foto del fin del mundo en un puerto posmoderno es casi lo mismo. La muerte o la amenaza del el fin es el hilo conductor en ambos casos, y ante ellos el único que resulta ileso es el poeta. Lasso le pone una bomba y Espinosa adopta a Matilde y a la selva como armadura.

2+5=7
Mario Campaña
Los siete poetas restantes (porque del noveno me eximo de hablar), privilegian la memoria privada a la memoria colectiva -cada uno a su modo-, disecan su propia experiencia, a veces con una solemnidad que huele a exceso de buenas intenciones, otras veces con una ironía imperceptible o estridente, pero siempre descuartizadora. Todos privilegian el espacio de reflexión que instaura el poema e intentan dinamitar la realidad con guante blanco, a punte garrote y, a veces, lo que es inusual o fuera de moda, derrotándose antes de tiempo. Esta zona de reflexión es propuesta al lector como una confesión escrutadora para matar la inercia y destruir el estatuto parasitario del ser pasivo, incapaz de tener una cita de diez minutos consigo mismo. El diálogo secreto que se instaura entre el texto y el lector delinea el desplazamiento de referencias implícitas o no, dejándole a éste la posibilidad de atrapar las significaciones inéditas. Así, entre las tendencias o vertientes recurrentes en varios autores, emergen con nitidez el descalabro de la modernidad, la fragmentación y los tatuajes del desarraigo, el poema pensándose a sí mismo, su génesis y su incierta resonancia, la circularidad de la historia, la conciliación imposible entre pasado-presente, entre naturaleza y cultura, y el manido desencuentro del hombre con el mundo.

METATEXTUALIDAD, FRAGMENTACION Y DESDOBLAMIENTO

Son recurrentes los signos metatextuales que “piensan” el lenguaje en el quehacer propio y ajeno, que lo evalúan como médium y como herramienta para trascender socialmente al óxido del tiempo o para marcar distancias y rupturas. Este remanente se proyecta como el rasgo novedoso y definidor de este grupo que se asume no sólo como autor de textos sino también como lector.


Vicente Robalino
¿Qué rol juegan la memoria del ojo y de la lengua en la aventura épica del poeta -dios precario-, escrutando el espacio cotidiano y el peso del lenguaje para construir el mundo trascendente del poema, única trinchera que puede vencer la soledad y la amnesia? Robalino es enfático: “Deletreaba para él cada mañana/ igual que Dios en el Génesis)/ los extraños nombres de las cosas:/silla/lámpara/velador/espejo.../” Este espacio dual, incierto y ambiguo, de desencuentro, de claroscuros que dejan de serlo lentamente mientras la página va quedándose encinta sólo cuando el poeta puede "reconocer la ronca voz de la lluvia/ el rumor que en la oscuridad/ habían dejado las palabras”, registra la escisión del ser que ve el texto meditando su propia fragmentación, creciendo como esfinge que le convierte en interlocutor privilegiado, absorbido por la potencia de la meditación y la búsqueda de respuestas. El diálogo silencioso entre el poeta y el texto y en el que ambos parecen jugarse la vida se cierra con el imperio de las palabras pudriéndose en el aire, y configurando la inutilidad de la poesía, la soledad del poeta en un mundo en que el lector ha sido asesinado. Escribir es ponerse entre paréntesis, ser médium y vidente exige la anulación transitoria del yo, fakir expuesto a contorsiones y desdoblamientos que, en un requiebro de arrogancia, quiere saldar un hermetismo con otro hermetismo, una vez que el yo escamoteado por lo real ha sido mal o bien reconstruido por el lenguaje.

Las dificultades del acto de escritura como aventura personal o como constatación del fracaso de la poesía y de la literatura, son abordadas también por Efraín Espinosa, que salta de la ironía al sarcasmo, también desdoblándose, para diseñar el terreno de la poesía asaltado por piratas e impostores. Lejos del éxtasis y sus estribos, donde se sube Robalino, Espinosa prefiere ser transeúnte del pavimento, un poeta que descarta las nubes y que prefiere las bancas de los parques, aunque sea para constatar el descalabro de la modernidad urbana. En un tono medido, irrumpe la serie de interrogantes sobre lo que es el poema y el poeta, teniendo como telón de fondo un espacio urbano inauténtico, del cual la voz poética toma distancia, a la vez que se distancia de la poesía-basura.


Efrain Espinoza
“Estarás allí/ sin nada de aquello/ que conforma el cristalino silencio/ voces/ poesía urbana/ metáforas/ reseñas/ autobiografías versificadas/ El poeta no existe/ ni su palabra ni su aroma/ y sin él/ su poesía transparente/ se fusionará en la neblina amorfa/.”

Sin embargo, la ambigüedad de la que está impregnada esta poesía puede camuflar- ¿por qué no?- el temor y la incertidumbre del poeta que en su rigor crítico, arguyendo que el poeta y la poesía brillan por su ausencia, llega al extremo de dudar de su propia creación:
“¿Y Luego...? Los escombros de uno mismo/ recogiendo su propio anonimato.”

No obstante, en la constatación del naufragio, el yo lírico de Espinosa se revela más social, más escrutador y político que Robalino, cuyos textos configuran el imperio del yo en una zona eminentemente intima, en el ring donde sólo él y el texto combaten.

Paco Benavides aporta su propia reflexión metatextual en un periplo desbocado y armónico, aunque excesivamente modernista y quizás algo anacrónico, en Historia natural del fuego. El itinerario, fecundo en metamorfosis y cicatrices, sólo resulta posible gracias al carácter de médium del lenguaje, que revela "el don natural que tienen los hombres de seguir siendo pájaros entre los hombres".


Galo Alfredo Torres
Galo Torres, en El cuerpo es una página cómplice de la mirada y en Correo para poetas confirma la misma vertiente, a la vez que reivindica el lenguaje como opción para trascender a la muerte y al olvido. Torres es el poeta de la levedad y de la duración, rasgos escabrosos, prueba de fuego de la poesía. La postura, el tono y la atmósfera, visiblemente diferentes a los poetas anteriores, revelan un poeta con pie firme, sin dudas ni interrogantes sobre el acto de escritura, sino más bien de quien sabe lo que dice cuando se refiere a los avatares de la lectura (aspecto abordado por Espinosa con escepticismo anulador), que es el otro lado de la medalla. Torres afirma en el primer texto su talante y su voz de poeta recio, asociando el cuerpo femenino al cuerpo del libro y persuadiéndonos que hay que saber leerlos y gozarlos en su diversidad, aunque a veces nos derroten con su misterio. La analogía va desanudando un rico sustrato simbólico impregnado de una sensualidad refinada, ratificando el poder del deseo, como motor de la lectura y de la relación texto-lector. El poema se enriquece con el acopio dosificado y progresivo de la historia de la cultura, como telón de fondo en donde cohabitan todos los tiempos del mundo, la literatura universal, bagaje inseparable del poeta que añade ahora los ingredientes de su singularidad, como resultado de la visión de lector acérrimo y memorioso, inscribiendo su experiencia en el tiempo con la obsesión de perdurar.

En el segundo texto, Correo para poetas, la voz lírica golpea tenuemente en el hombro de un interlocutor (poeta también), -no hay mejor oreja que la del hermano en el oficio-, y le sugiere el método para protegerse. Para escribir poesía hay que vivir como poeta, y eso implica la fiesta dionisiaca, la trasgresión, los riesgos, saber caer en la tentación de una madrugada bohemia, aprender la lección de eternidad del basalto y de la obsidiana incásicas, maravillarse "de la humilde gracia con la que toca un músico municipal”, copiar la armonía circular de un órgano catedralicio, entre otras cosas. O sea, una sensibilidad de talla multifamiliar. Una vez más la alusión a la cultura ancestral, a la memoria del ojo, al legado de la historia, del espacio y del tiempo urbanos, precarios pero eternos, cuando el ojo sabe ver. Entonces sabemos qué es, qué tiene que ser y cómo tiene que ser un poema para entrar en el inventario de las maravillas del mundo.

LOS NUDOS METAFISICOS Y LA SALVACION POR LA PALABRA
En un registro y tono distintos, en Imagen congelada, - violento y aristocrático ajuste de cuentas existencial, Torres, obsesionado por la levedad de lo inmaterial, traduce su determinación por la inmovilidad pero sin morirse. La nostalgia de la inconsciencia se vuelve misticismo, renuncia, "abandono tus recetas, tu almohada, tu campo de carne" antes de congelarse imperceptiblemente en la "edad coagulada". El corte evasivo que desprestigia lo real, el fracaso de los días y de sus fórmulas, le conducen a la última opción: detener el tiempo, o al menos su mecánica circular.

El caos del movimiento vulgar, suscitador de desencantos, no es compatible con el poeta - proclive al tedio- ni con la poesía, entonces hay que coagularse, volver a los orígenes y convertirse en fósil lo que equivale a ponerse en un sótano o entre paréntesis; pero la ambigüedad es visible: nadie puede poner en duda la eternidad del fósil, tatuado por el tiempo y testigo del tiempo. Difícil hallar una definición más acertada del imperio del poema-mineral que trasciende al olvido y a la muerte, por haber sido modelado y trabajado por el tiempo y las relaciones sociales. La nostalgia del pasado, con el incario congelado, con los retratos pintados en el Renacimiento y congelados para siempre, son también nostalgia del futuro, y es ahí donde se inscribe la arrogancia de la voz poética, que no cesa de hurgar los métodos para trascender al tiempo con la palabra.

Iván Flores
El sesgo semiótico al que acabamos de aludir confluye en vertiente grupal, como una bifurcación lógica de la metatextualidad, que quiere trascender al olvido y a la muerte. Este aserto es confirmado por los textos de Iván Flores, en los que el poeta registra el juego Eros-Tanatos, proclamándose vencedor. Demiurgo y exacerbado, en La danza de los ahorcados, el poeta-lector (inscribiéndose en la preocupación metapoética ya aludida y en la intertextualidad) es un arqueólogo que resucita a Rimbaud y que descifra las cábalas y códices de la poesía y de la vida como ritual orgiástico. El yo poético traduce instantes del delirium tremens, alucinaciones que dan cuenta del acto de escritura como juego erótico que él mismo tratará de nutrir con su cuerpo y con su sangre y con la carne de las palabras. Del ritmo avasallador y del aliento desbocado de este poema, Flores nos conduce a una atmósfera de gran contraste con el poema telúrico Madera, en el que alegoriza la eternidad del árbol, su pluralidad genérica y sus propiedades específicas asociadas a la poesía y a los poetas incorruptibles. Identificando la selva del mundo a la selva de la literatura, la pasión de la vocación permitirá al joven poeta hallar refugio en el árbol de la poesía, absorber su fecundidad y asegurar el relevo.

De factura y registro distintos, pero en esta misma vertiente temática que se focaliza en el Plazo de los plazos, Marcelo Artega define el tiempo ( Noción) como un juego trigonométrico de posibilidades, en el que el yo es un espectador de sí mismo y de su propia indecisión, evitando a cada instante confrontarse con "el eje roto del tiempo", mientras Rubén Molina, en el poema narrativo Ladrillando, nos entrega la crónica del fracaso de la comunicación y del sueño poético, el viaje a la locura de quien a falta de interlocutor decide empalabrarse en un bunker ( la locura como torre de marfil) cuando ya no sabe qué hacer “con la derrota de Dios”.

Ruben Molina
Marcelo Arteaga ratifica en la mayoría de sus textos esta misma constante, pero él va a manejarla con una dosis de ironía que roza el sarcasmo, en aquellas observaciones que contienen una sardónica crítica literaria tibiamente camuflada. Así, en El ciego, equiparándose a Homero, conjugando el tema del nomadismo voluntario y el de la orfandad privilegiada del poeta, reivindica el canto que nace del hambre y que le permite codearse con los dioses. En Las aves, la ironía, la sátira sarcástica y la ingeniosidad alegórica con la que funde dos tiempos, le permiten situar su propia producción en el espacio literario global. El sustrato ideológico del gesto del poeta, que decide ponerla a distancia de la oficialidad elitista recluida en su bunker, y acercarla más bien a las mayorías, (que a su vez, tarde o temprano terminará encontrando la máscara olvidada por algún pirata de la literatura), es absolutamente válido en el contexto de la literatura nacional, que fomenta y difunde –no siempre, pero casi- una serie de ídolos de barro. Súbitamente, la progresión semántica del tema cobra un tono más íntimo en el texto Cesar Vallejo. El cuerpo fragmentado y poco proclive a remiendos, el dolor y las carencias acumuladas, la precariedad que le hace fraternizar con Vallejo, al extremo del desdoblamiento, grafican la derrota del yo, el desencanto de la historia y el acercamiento a su doble, no como árbol protector sino como paño de lágrimas de dudosa eficacia. Los avatares del acto de escritura atrincheran al poeta en un espacio hostil, y la Magia del poema consistirá en " liberar al centauro", ese caballo loco de la poesía, "prisionero del laberinto".

En la misma línea, sin proponer ninguna trasgresión formal, más bien con dejos modernistas y lóbregos, Rubén Molina nos entrega en Cuando yo muera, la declaración que traduce la arrogancia del poeta que, enamorado de su propia sombra morirá con ella, sin renegar de la vida ni de la muerte, ni de la orfandad consubstancial. El acto funda la circularidad del ciclo y el eterno retorno nimbado de ambigüedad.

Umbral enriquece el texto anterior, condensando la crónica del anti-héroe o del héroe de seres marginales, su vocación y su sueño poético que se truncan, hasta interpelar y convocar aristocráticamente a la muerte, fijando él mismo la hora.

NOMADISMO Y FRACASO DE LA MODERNIDAD URBANA

Paco Benavides

Varios textos ilustran la recurrencia de este eje temático, particularmente los de aquellos que podríamos catalogar como nómadas declarados (Efraín Espinosa, Paco Benavides, Marcelo Arteaga), para diferenciarlos de los viajeros sin más, pero que quieren dejar una huella de su tránsito por el extranjero (Margarita Lasso). El poema Zürichbanhof, de Arteaga, tiene las mismas resonancias de los textos de Benavides y de Freddy Espinosa, cuando se focalizan en el desencuentro insufrible del hombre con el espacio ajeno, provisoriamente adoptado, y en el que ningún arraigo es posible. El Yo escindido patalea y toma resoluciones., así, Arteaga, visiblemente más apegado a la “llacta”, marcará la diferencia avizorando un inevitable retorno a la patria original, por puro instinto de defensa, pues - según parece- nada hay peor que morirse en tierra ajena. La elección del terruño como espacio primordial, del que Artega tuvo que extirparse también en defensa propia, aporta una nueva dimensión a las diferentes aristas de la noción de Patria, a la vez que afirma el mito del retorno y la idea de desencuentro del hombre con el mundo.

En el caso de Benavides –fallecido en Ginebra-, el nomadismo forzado no adopta tonalidades de lamento o de queja, al contrario, la desterritorialización es asumida con arrogancia y carece de alusiones criticas al espacio castrador e imposible - visibles en los textos de Efraín Espinosa-; el desbarajuste social, la conciliación negada con el nuevo marco urbano cuyos referentes y códigos ignora y por los cuales va a tientas, terminará volviéndose monólogo con una cerveza que sirve de trinchera, chaleco antibalas y ruta propicia al vuelo de la ebriedad, gracias a la cual, así como a la memoria y a la lengua, el poeta resultará momentáneamente ileso. En franco contraste, el poema narrativo Ronda nocturna rememora estampas de la vida del pueblo originario y recrea la violencia habitual, el contencioso de las clases sociales y la sorna del poeta que desde el exilio hace suyos los violentos y dignísimos versos de El Fakir, "quiebra maqui de guagua"(...) : no vaya a ser cosa que atine a columpiarse/ en ese país "irreal limitado por sí mismo", El violento y atroz gesto del padre, que rompe y desgonza al hijo recién nacido, lo dignifica en la medida en que de esa manera rompe el círculo de complicidad de la víctima con el verdugo, rehusándose a hipotecarlo a la historia y a exponerlo a las contorsiones insufribles en un circo encunetado en la colonia.

Marcelo Arteaga

Cerramos esta lectura, ciertamente incompleta y subjetiva, confirmando que con la poesía no hay ambigüedades ni medias tintas. Es una zona de paso firme o un terreno cenagoso. Cuando leemos a un poeta, no hay duda posible: nos rasca las sienes con sus uñas de humo, de guadaña o de pavo real; si nos “rasca bonito”, después del parietal izquierdo le ofrecemos el derecho, de manera incondicional. Se ha ganado nuestra confianza.

Puesto al margen el 99 % de la población, ocupada en menesteres más pragmáticos, como por ejemplo cambiar de 4x4 (en unos casos), o ver cómo hacer para pagar el arriendo al fin de mes, ¿quién puede oponer resistencia a la poesía? Nadie. Ni siquiera yo. Razón suficiente para haber aceptado leer y comentar estos textos, sabiendo de antemano que la lectura puede convertirse en tránsito obligado por una zona minada, porque confluye, se quiera o no, en una cita escabrosa con uno mismo.

Ramiro Oviedo*

Boulogne-Sur-Mer, Francia, fin de 2009

10 60 90

10 poetas de los 90s

nacidos en los 60s

un proyecto de K-Oz Editorial

Espéralo en 2010

Categorías: Poesía

NOVÍSIMA POESÍA ECUATORIANA

Sáb, 12/19/2009 - 21:35

LITERATURA JOVEN EN LA CULTURA ACTUAL:

interacción desde los espacios imaginarios

Por Freddy Ayala Plazarte*


...Hacemos hincapié en el papel esencial de la literatura:en el sujeto-activo-espectador frente a la realidad concreta (ciudad), donde el creador fortalece sus prácticas intersubjetivas y en donde se plasman sus relaciones interculturales, en este caso, a través de la palabra.

Cada día se suman nuevas voces de jóvenes escritores a la literatura nacional, esto no solo que enriquece la posibilidad de encontrar nuevas tendencias, sino que también alimenta la posibilidad de establecer nexos e intercambios culturales: es decir; autores de distintas ciudades o de la misma ciudad reunidos mediante su obra pueden intercambiar y “concienciar” un conocimiento cultural del medio en el que se inscribe la obra, dependiendo de la temática a tratar.

Digamos que el contexto del escritor joven resulta ambiguo, tanto por la incertidumbre al hacer conocer su obra, como por su permanencia en el “oficio”; sin embargo, hay autores “constantes” que a menudo publican un libro por año, otros que publican un libro y por distintos motivos desaparezcan y hay quienes vivan en por su propia voluntad, en el “anonimato”. Así podemos darnos cuenta cuán deleznable es analizar al autor en términos subjetivos, de lo que si podemos partir, es desde su obra.

Los hechos y fenómenos sociales que se producen en la realidad concreta, de una u otra manera, influyen en provocar nuevas tendencias y dedicar temáticas cada vez más diversas en la el escritor actual. Vivimos una época que Vatimo llama: “el desencanto del desencanto”, ya no son los cánones (religión, sistema establecido, normas) quienes regulan nuestra visión, es el camino que cada quien encuentra, a pesar de que la sociedad ha sido regulada en su comportamiento mediante leyes y normas de “control social”.

La actualidad ofrece mucha tecnología, hay que tomar conciencia de que estamos inmersos en una cultura virtual: culto a las imágenes eróticas, publicidad, globalización, Internet, mercancía, en una sociedad del espectáculo, donde cualquier reality show prima en el consumo masivo; es decir; la realidad en la que vivimos está todo el tiempo iluminada, poblada de anuncios, marketing, como factores propios del capitalismo.

Por consiguiente; estos factores de la tecnología han desmitificado costumbres de las “culturas primordiales” por un mundo urbano, más “liberal”, más “libremente expresivo”, o lo que es más, donde las tecnologías, la ciencia y la técnica, desmembraron factores comunitarios de antaño, tales como la “cohesión familiar”; consecuentemente es en la esfera pública en donde surgen los conflictos de insatisfacción, decadencia en los individuos. Habermas planteaba que en estos tiempos se hacía latente una necesidad de retornar a un sujeto “intersubjetivo”, interpersonal, el cual autorreflexiona desde lo individual pero que también participa en lo público con sus propuestas.

El joven escritor en la actualidad existiendo desde la incertidumbres busca certezas, ante la falta de espacios y apoyo donde se pueda impartir regularmente la obra o pueda mostrar sus textos; de esta manera, a pesar de estar en una sociedad de consumo, por el desinterés de las “industrias culturales” con respecto a la lectura de obras literarias, este factor merma las posibilidades de dar a conocer la obra de autores nóveles.

Pero ni aquello ha desanimado para que las ideas de los jóvenes escritores pasen a ser realizadas, me refiero a que de una u otra manera cada grupo, taller o autor, busca la manera de interaccionar con su espectador, abrirse paso en medio del desorden actual. ¿Cómo?, ciertamente me refiero a encuentros nacionales de poesía y literarios en general, en donde se han abierto espacios para que muestren sus trabajos nuevos autores, ya sean con publicaciones formales o aún emergentes, pues lo esencial es participar, interaccionar y reflexionar acerca del panorama literario actual.


Muchos de nosotros, hemos asistido a encuentros y recitales nacionales de poesía, y podemos argumentar que no son convocatorias impasibles, el interés existe y de uno u otro autor, quizá lo que falta, aunque no podemos generalizar, es la asistencia del público que posiblemente sea por falta de interés o la carencia de difusión y promoción. Otra manera de interaccionar se da en los blogs literarios donde se brinda una amplia información de autores nacionales e internacionales, además de notas de cine, teatro, pintura, música, crítica, etc.

Tener una red de blogs, organizar encuentros nacionales de poesía, publicar libros de forma individual o colectiva, son factores que ayudan a que la poesía “se sostenga”. Esto último nos induce a pensar que son herramientas para desbloquear el anonimato de autores jóvenes, como también conocer las propuestas y proyectos de autores nacionales e internacionales en general, a través de una voluminosa rede de circulación de nuevas informaciones.

En este contexto se inscribe la obra de cada autor, la percepción de la realidad en cada uno es distinta, “plurívoca”, por ende no debemos descartar las nuevas manifestaciones artísticas que la modernidad nos trajo: el folclorismo que revaloriza de una manera mercantil las “culturas originarias”, el “neoindigenismo” que, entendemos que en nuestra cultura se ha dado en la fusión entre lo urbano-cotidiano; entre lo antiguo-moderno; en fin, entre lo mediático-popular, barroco-andino, todo aquello con el fin de encontrar y dar nuevos sentidos a los fenómenos acaecidos en la "realidad".


Pero esta nueva red de informaciones ha permitido transmitir, retomar o revalorizar temas tan antiguos y trascendentales como: el amor, el mito, la religiosidad, lo ancestral, la muerte, tópicos que en cada época retornan para dar un nuevo significado al tiempo “postmoderno”. Recordemos como el Renacimiento italiano consiguió transmitir un concepto de humanización, de culto a las cualidades del alma mediante las matemáticas, la anatomía, la pintura o la misma poesía.

Así, la poesía es un espacio textual que recoge los escenarios olvidados de la cotidianidad, el pensar, el penetrar las cualidades psíquicas del Ser llevan a conformar no una cultura costumbrista o de prácticas anteriores vinculadas a las sociedades rurales, pero ahora más “urbanas”, es decir, empíricas, llegando ahora a configurar una cultura de lo veloz y persistente, concentrada en lo que sucede; en una esquina, callejón, bar, habitación, calle; es decir a interiorizar el mundo externo, por mas insignificante que parezca tal o cual acontecimiento.

Sin embargo del aparente caos de lo colectivo, los jóvenes escritores elaboran un discurso desde su particular visión y percepción de la realidad social y desde su misma realidad interna, que puede determinar una expresividad poética diversa en tonos sean estos: irónicos, breves, versátiles, sutiles, corrosivos, etc.


Otro factor que ponemos atención para la comprensión de la literatura joven actual es la iconografía que se toma en cuenta para desarrollar la temática de la poesía. Hablamos anteriormente de un desarraigo por la religiosidad, actualmente se toma en cuenta la iconografía urbana, nos referimos al escenario principal de manifestación poética; la ciudad, al desarrollo y avance tanto en su infraestructura, como en la conciencia de cada habitante. La ciudad es el lugar en donde se concentran bares, museos, bibliotecas, cine, el graffiti, extensas avenidas, sitios en los cuales se gesta lo denominado a priori de la escritura.

A pesar de vivir en un tiempo donde parece existir “lo necesario para vivir bien”, mas bien nos acercamos cada vez al vacío de vivir y al vacío de la imagen también, donde la inspirada imaginación de la que muchos griegos discutieron, parece cada vez inalcanzable, pues no sabemos en donde concentrar la mirada y disparamos hacia muchos rincones, en donde la realidad parece haberse dislocado.

El mundo es mi representación, vaticinaba Shopenhauer ya en el siglo XIX, esta premisa es quizá la más cercana al mundo actual, si la tecnología deshumaniza al hombre y lo vuelve más automático, paradójicamente, uniendo la labor de la palabra a lo cotidiano, obtenemos un mundo imposible, intolerante, que busca deshumanizar desde los distintos estados íntimos del ser.

Si la contemporaneidad está sujeta una diversidad en las tendencias sociales, artísticas, individuales, entonces hablamos de una sociedad y literatura interdependientes, aunque el individualismo sobresale en unos u otros autores, y parecería que cada quien vigila su sombra subjetiva; mas también asistimos a un tiempo en el cual se yuxtapone de manera anárquica lo moderno y lo antiguo, lo cual nos otorga un contexto amplio y complejo para poder entender –en nuestro caso – las determinaciones de una novísima poesía.

Por lo tanto, hablamos de una iconografía libre, sin tabúes, de culto al placer, al deseo y al cuerpo, donde también prolifera la noción de identidad subjetiva de sexo o construcción de género; pero tampoco descartamos que hoy en día se discuta sobre los mitos y se proponga una toma de conciencia por nuestras tradiciones e identidades; si somos una sociedad construida gracias a los mitos, imaginarios y a las creencias colectivas, la antropología general y urbana también nos podría ayudar a la comprensión de las poéticas ecuatorianas contemporáneas.


*Este texto constituye una sinopsis del primer capítulo de

Premonición a las Puertas, Selección poética de la novísima poesía ecuatoriana, de Freddy Ayala Plazarte


En 2010

espera

Imagen Pedro Herrera Ordóñez


PREMONICIÓN A LAS PUERTAS
SELECCIÓN DE LA NOVÍSIMA POESÍA ECUATORIANA


Autores nacidos a partir de 1979

Estudio, selección y recopilación:

Freddy Ayala Plazarte



Proyecto
K-OZ - KBZUHELA
Categorías: Poesía

NUEVAS NARRADORAS ECUATORIANAS 9

Mar, 12/15/2009 - 21:34

Jackeline Erazo
Quito, 1983 Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana. Integra los talleres de literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, coordinados por Diego Velasco Andrade, desde 2008. Actualmente prepara su primer libro de cuentos y una novela sobre mitología y vida cotidiana en el mundo egipcio.


La neófita madre lo esperaba para luna llena, conforme había previsto la sacerdotisa. -Debes aguantar, eres una madre valiente- le aconsejaban las parteras pero la madre sabía que algo andaba mal. -Falta un poco más y podremos estar tranquilas, no defraudes a toda una generación- dijo Sebga, la ansiosa y futura abuela de tan esperado heredero, caminando de un lado a otro. Su rostro estaba cubierto por una frívola capa de arrugas. Sus ojos intentaban engañar al tiempo cubriéndose con penetrante pintura negra. “No he pasado por fuego para que hasta ahora te vengas abajo” pensaba ella. -Solo falta un poco y el niño nacerá para cumplir con su majestuoso destino-. Todos los cortesanos del pueblo aguardaban afuera con sus ojos destellantes a la espera de aquel niño que se convertiría en un eslabón entre los hombres y los dioses.
En el paisaje cultural de lo que llegó a convertirse en el señorío egipcio, mucha gente buscaba la grandeza a través de profecías y sacerdotisas, a través de sueños y cultos. Debía valer la pena todos esos sacrificios- decía la gente- ¿Quién sino este niño haría emerger a Egipto hasta un reinado divino y prosperaría al pueblo en sobremanera? Pues así lo explicaba la profecía:
“En la Luna llena del alto Egipto, en la establecida cosecha (nadie sabe con exactitud a qué hora) surgiría un hombre, eslabón entre los dioses y los hombres a quien se dotarán talentos divinos sobre la tierra, el agua y el viento. Su destino será brillar sobre naciones en prosperidad y dominio. Su vida y su sangre estarían atadas al resplandor de Egipto. Este hombre será considerado un dios y nunca padecería de hambre o sed, frío o calor; toda necesidad humana sería satisfecha siempre en él. Primicia de un imperio futuro de una larga tradición de Faraones. Profecía que amenazaba también una maldición: Si en algún caso dicho hombre decidiera escapar a su destino, todos los talentos divinos que se le otorgaron serían reemplazados por la cualidad humana más despreciada por los dioses: la capacidad para amar.”

(Fragmento de novela)
Categorías: Poesía

VIVA KITU MILENARIO!

Sáb, 11/21/2009 - 20:51

HACIA LA BÚSQUEDA DE KITU MILENARIOACTIVA E INTEGRA LAS ACTIVIDADES
DE LOS MOVIMIENTOS JUVENILES KITWAS


Más en http://www.quitu.net/
Categorías: Poesía

IDENTIDAD ANDINA ECUATORIAL

Vie, 11/20/2009 - 15:36
PORQUE LOS TOROS SEAN OBRAS DE ARTEY NO CARNE Y SANGREPARA SACIAR LA GULA DELOS "ESPAÑOLETES" DE QUITO

Mural cuevas de Altamira España

Pintura de Francisco Goya

OFENSIVA ANTITAURINA 2009

EN KITWA MILENARIO

VA ¡

Categorías: Poesía